DIONISIO UN POROTO: Las fantásticas fiestas de Freddie Mercury

El cantante prodigio de la banda Queen no sólo poseía un talento sin igual a la hora de componer y brindar una performance, sino que también tenía una capacidad única para organizar fiestas desenfrenadas y llenas de magia, dignas de un dios griego.

A continuación, vamos a enumerar solo alguno de los hechos que vieron a luz y constatan la magnitud de las "Fiestas mercurianas"

 

1 - Elton John necesitaba días para recuperarse de ellas

 

En una entrevista con Uncut en el 2001, Elton John recordaba las reuniones increíbles que organizaba Freddie a finales de los 70´s y que lo dejaban agotado. "Era más fiestero que yo, ¡y en verdad eso es decir algo!"

Una de las más famosas reuniones del cantante fue el Hotel Fairmont de New Orleans en 1978, una celebración del lanzamiento del álbum Jazz que tuvo como entretenimiento para los invitados camareros desnudos, un artista que le arrancaba las cabezas a pollos vivos con los dientes, modelos desnudas luchando en piscinas de hígado picado, y un grupo de enanos con bandejas de cocaína atadas a sus cabezas.

 

2 – El mitológico cumpleaños 39

Los cumpleaños de Freddie Mercury nunca pasaban desapercibidas, y una de las más grandes fue para su trigésimo noveno cumpleaños, para el cual hizo una fiesta drag en blanco y negro en uno de los clubes más exclusivos de Berlín, en donde hubo bailarinas, tragafuegos, shows de drags y un pastel de cumpleaños de dos metros de altura.

Las historias oficiales cuentan que duró todo un fin de semana, pero muchos de los invitados se quedaron por tres semanas. Algunos dicen que tienen garantizado el infierno sólo por haber estado allí.

 

3 – Una fiesta sin invitados no es nada

No sólo podían encontrarse celebridades como Mick Jagger, David Bowie, Keith Richards, Ron y Jo Wood, sus compañeros de banda, Rod Stewart, Britt Ekland y muchas más.

Si Freddie te quería en su fiesta, iba hacer lo imposible para que asistieras. No importaba en qué parte del mundo estuvieras, o qué estabas haciendo: tenía un avión privado para recoger a sus amigos y llevarlos directamente a la celebración

 

4 – Asistir a unas de sus fiestas significaba renacer

De acuerdo con el fotógrafo Richard Young, uno de los amigos más cercanos del cantante, no importaba cuánto de respetable fueses, si estabas en una de las famosas reuniones de Mercury, lo más probable es que te pusiera un apodo. A los hombres les ponía nombres de mujeres, y a las mujeres, de hombres. ¿El apodo de Young? Muriel.

 

5 – El buffet sexual no podía faltar

 

Freddie tenía contratado un grupo de trabajadores sexuales para todos los gustos: confiables, complacientes y sobre todo, sin ningún tipo de tabúes. Y, claro, todo muy bien atado para mantener todo bajo control y que nunca se escaparan historias a la prensa.

 

Las fiestas del icono del siglo XX no se trataban de descontrol, sino de una experiencia única en la que la realidad y el mundo onírico se mezclaban constantemente, fruto de una creatividad que no sólo estaba abocada a la música.

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