LA ECOSEXUALIDAD: Cuando te calienta el árbol de la esquina

Ya me he cansado de decir que existen colores para todos los gustos y evidentemente esta gente es un ejemplo de ello, porque se fueron al pasto y no sólo no les importó, sino que se empezaron a refregar.

La ecosexualidad o sexo ecológico, consiste en mantener relaciones sexuales no necesariamente genitales, con los cinco sentidos en plena naturaleza e incluso con ella. De esta manera, la tierra pasaría a ser nuestra amante en lugar de nuestra madre.

 

 

 

Si te copa la idea y te cansaste de probar con chongos los ecosexuales te tiran unas ideas:

 

  • Bañarse desnudo en el mar, en un río o en un lago y sentir cómo el agua entra en contacto con el cuerpo y acaricia la piel y también los genitales, incluso de las caricias que pueden proporcionar las olas del mar.

 

  • Abrazar árboles, acariciar su forma, su corteza, disfrutar con su olor y su textura.

 

 

  • Tumbarse en la hierba, sentir su olor, acariciar su forma, disfrutar visualmente de su color, y de cómo acaricia el cuerpo al entrar en contacto con la piel.

 

  • Servirse de frutas como el melón, la frutilla, banana, el higo y el kiwi. Disfrutar de su olor, sus formas, el sabor mientras se chupan, jugar con ellas introduciendo los dedos y la lengua o acariciando con ellas el cuerpo.

 

 

  • Disfrutar de tomar el sol (con moderación y protección solar siempre), sintiendo cómo los rayos del sol acarician las distintas zonas del cuerpo.

 

  • Atreverse a probar distintas flores, saborear sus formas, texturas y sabores, además de disfrutar visualmente de sus colores, contrastes y también olores.

 

Así que ya sabés, agarrá el potus que tenés en casa y a darle. Eso sí, que sea consentido.

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