El Forro y la Boluda - Cap. 61 - Obsesión…

Todos los Capítulos del Forro y la Boluda, acá!

Capítulo Anterior - "Amiga"

 

Y bueno, alguna vez, todas sacamos a relucir la loca que llevamos dentro… Y por supuesto que yo no soy la excepción…

 

mensaje de una botella 

 

Desde aquella noche en que Peter me presentó a su amiga, las comunicaciones entre ambos se cortaron un poco… Yo estaba herida y no tenía ganas de verlo porque, muy en lo profundo, sabía que era posible sucumbir ante la erupción de un brote psicótico… Pero, muy en contra de mis instintos, una tarde, después de un par de birras, le mandé un mensaje para vernos.

- Daaaaaale! Estoy acá con un par de amigos, tomando algo, venite!! Te van a caer bien!! -fue mi insistente respuesta a su segunda negativa a mi invitación a tomar algo con mis amigos.

- Ya estoy cerca de casa Pau… Me da un toque de fiaca, por qué no arreglamos para mañana, mejor?

Pero entonces, después de haber leído esto, y sabiendo que no debía insistir, el chavoncito rojo de los cuernos le ganó la batalla interna a su blanco contrincante alado, y respondí:

- Buuuu… Mañana no puedo, y tenía ganas de verte…

- OK, pasame la dire que en un rato estoy por ahí -contestó él, y a mí se me iluminó el corazón.

Para cuando Peter llegó al bar, ya estábamos todos medio mamados (acá necesito recordar que el chico NO es argentino, y que, aunque ya hablaba fluido y con acento argento, el español es su segunda lengua) y hablando uno encima del otro a los gritos (como suele suceder cuando estás con un grupo de amigos, en un lugar con música medio fuerte de fondo y el alcohol empieza a hacer efecto…). Le hice seña de que se siente al lado mío y, antes de que se sentara, le serví un vaso de cerveza.

- Qué bueno que estás acá -le dije cuando se sentó al lado mío- Pensé que no ibas a venir… -Agregué en tono auto-reflexivo.

- Bueno, acá estoy… -dijo él en un tono que no pude distinguir, (pero, pensándolo a la distancia, creo que denotó una mezcla de arrepentimiento, resignación y tal vez fastidio) al tiempo que levantaba su copa en señal de brindis.

- A tu salud! -respondí yo repitiendo su gesto con mi vaso, y sintiendo cierta irritación por el tono de su voz.

Lo que sucedió a partir de allí, está un poco borroso en mi recuerdo, pero debo adelantar que fue una cadena de hechos (MUY) desafortunados…

Para empezar, luego de unas cuantas birras más, yo decidí irme. Peter se ofreció a escoltarme a casa y, aunque su caballerosidad me dio ternura, también me irritó su falta de confianza. "¿Qué onda?? ¿Ahora no me puedo tomar un taxi sola que necesito escolta?” pensé, mientras salía del lugar con él caminando detrás mío. "¿O será que quiere venir a casa…?"- mi mente oscilaba entre la irritación, un cachondeo injustificado y la ternura de sentirme protegida. "¿Será que, después de todo, le gusto? O capaz sólo lo está haciendo de buena onda, después de todo, somos AMIGOS…"- Y creo que fue ese pensamiento, mezclado con el recuerdo de su "Amiga", lo que me terminó de irritar, así que, me paré en seco a mitad de cuadra y dije:

- Ay, no… Me parece que no me voy a ir a casa tan temprano… – al tiempo que empezaba caminar en dirección al bar otra vez.

- Pau, son las 9:20 y llevás acá unas cuantas horas… -me dijo él en tono conciliador- ¿no te parece que sería mejor que vayas a descansar un poco? - agregó acercándose a mí dulcemente.

- Bueh… ¿Te convertiste en mi papá, de repente?? -le dije yo en un tono mucho más agresivo del que hubiera querido expresar- ¿desde cuándo te importa cuántas horas duermo? -agregué en un tono aún peor, y pude ver cómo sus músculos se tensaban, y cómo hizo un esfuerzo por no contestar, pero no pude parar, y agregué:- No tenés que venir si no querés, te insistí en que vengas hoy porque me pareció un plan divertido, pero si estás amargado no es tema mío…

- Me parece que tomaste suficiente por hoy…- dijo él en tono seco, pero aún conciliador.

- Y a mí me parece que necesito un negroni antes de irme a dormir!- le dije en tono pícaro, mientras desaparecía por la puerta del bar.

Cuando me quise acordar, Peter estaba otra vez sentado al lado mío. Varios de mis amigos se habían ido, así que nos quedamos en la barra por un rato más. Cuando me levanté de la silla, el mundo daba vueltas. “Uffff… Le debería haber hecho caso… ¿Por qué tuve que volver?? Ahora no voy a poder ni caminar y este pelotudo me va a dar el sermón de ‘te dije que no tomaras más’ y lo voy a tener que mandar a la mierda…"- pensaba mientras intentaba disimular que se me movía el piso.

El Uber ya me estaba esperando en la puerta, así que, gracias a Dios, no tuve que zigzaguear demasiado para llegar a él. Peter me acompañó hasta el auto y, mientras me abría la puerta y me ayudaba a subir, me susurró:

- Si necesitás vomitar, apretame la mano… -y, dicho esto, se subió al auto conmigo.

En el camino casi no hablamos, hasta que el conductor, probablemente en busca de cortar un poco la mala onda que había entre nosotros comentó:

- Cómo estuvo la noche? Parece que están cansados que ni hablan entre ustedes… 

- Capaz que no tenemos nada bueno para decirnos… -repliqué yo en tono seco.

-¿Qué pasa? ¿Ya no se gustan más? -Preguntó el conductor y, antes de que yo pudiera abrir la boca, Peter contestó:

- Eso es lo que estamos tratando de descifrar esta noche…

Llegamos a casa mucho antes de lo pensado y Peter se bajó del auto conmigo… La puerta de mi casa estaba sólo a unos pasos de distancia. La noche había llegado a su fin y, hasta entonces, podríamos decir que las cosas venían más o menos bien…

Hasta que tuve la brillante idea de intentar besarlo!!!

 

Continuará…

Comentarios
 
Enviado por Laura Fernndez D - 30.04.2018 - 23:59 hs
Y.. cómo sigue? solo hasta el capitulo 61?
 
 
 
Agrega tu Comentario
 
 
Contactate con RonnieArias.com © 2014 Ronnie Arias. Todos los derechos reservados.