El Forro y la Boluda - Cap. 60 - Si yo creyera en la monogamia…

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Algunas frases nos son dadas de modo tal que nos dejan simplemente estupefactas… Este fue el caso de Marcos. (Ver: Good Girl, Bad habits)

Después de aquel episodio en el cual podría decirse que me "robé" su ropa interior (de la cual NUNCA más se volvió a hablar), el chichoneo se hizo cada vez más recurrente. Habiendo cruzado la barrera de la "primera vez", todas nuestras inhibiciones morales se vieron notablemente disminuidas. Así, lo que empezó como un histeriqueo y algún beso robado, terminó siendo una relación de las catalogadas como "abiertas", dónde era sabido y aceptado que no teníamos exclusividad… Así, si bien jamás llegamos al nivel de Juani (Ver Cheetara y la territorialidad del hombre…), podríamos incluirlo en una especie de categoría de "Amigovio" media bizarra, ya que a su vez éramos compañeros de trabajo, motivo por el cual pactamos que íbamos a mantener el secreto, cosa que únicamente aumentó el morbo, dándole a la relación un tinte de "prohibida".

La cuestión es que, si bien los dos sabíamos perfectamente que la relación nunca iba a pasar de un garche, con el correr del tiempo, los límites se fueron desvaneciendo… Así, primero rompimos la regla de no quedarnos a dormir en la casa del otro, para continuar con un recital en que conocí a sus amigos, hasta una bizarra tarde con mi hermana, quien cayó de sorpresa a mi casa, y nos encontró… bueno, "flojitos de ropa"… y decidió quedarse sólo para incomodarme.

De una manera u otra, cada vez estábamos más involucrados y, para ser totalmente sincera, llegó un momento en que medio que se me cruzaron los cables y llegué a fantasear con la idea de "algo más"…

Pero como ya deberíamos saber a esta altura del partido, la vida no es justa, ni rosa, y nunca se vio que un sapo se haya convertido en príncipe…

Esa mañana, por algún motivo desconocido, llegué al laburo casi media hora antes de lo habitual, por lo que decidí cruzar a comprar un café y media lunas para darles una sorpresa al resto de la oficina. Lo que todavía no sabía es que la "sorpresa" me la iba a llevar yo…

Cuando estaba volviendo de la panadería, estacionado en doble fila, el auto de Marcos. Me acerqué a saludar, pensando que sería divertido hacerle notar que, hasta habiendo ido a comprar facturas, seguía llegando antes que él. Pero cuál fue mi sorpresa cuando, al aproximarme al auto, lo ví besándose con una mina…

Haciendo un gran esfuerzo por controlar mi impulsividad, que me indicaba que debería tirarle el café caliente en la cabeza y mandarlo a la mierda, opté por seguir la lógica, aceptar que no teníamos ningún tipo de compromiso ni contrato de exclusividad, y seguir caminando, fingiendo no haber visto nada…

Pero no pude… Si hay algo que todavía no aprendí, es a controlar mi cara de ojete cuando algo me molesta!

Él entró unos minutos después que yo, y me saludó como lo hacía todos los días. Sólo que esta vez yo estaba enojada, estaba dolida, fastidiada. Me sentía una boluda, y lo peor del caso es que ni siquiera tenía derecho a decirle algo…

- ¿Todo bien? -me preguntó él minutos más tarde por el chat interno.

- Mejor que nunca, ¿por qué? -respondí con fingida seguridad.

- Ahhh, no, sólo me pareció que estabas un poco rara…

No, no… Todo bien, tengo mil mails que responder -contesté con sequedad.

- OK… 

OK… Te cagaría a trompadas, pelotudo! pensé, mientras cerraba el chat.

El resto del día transcurrió con letal lentitud. La hora del almuerzo me encontró comiendo una medialuna con un mate horrible y lavado, pero estaba de tal mal humor que no podía ni pensar en salir a la calle, así que decidí ir a fumar un cigarrillo al balcón, y ahí me encontré cara a cara con Marcos.

- ¿Viniste a tomar un poco de aire fresco? -ironizó, ya que debían hacer dos grados bajo cero.

- No, salí a ver si llovía… -repliqué con mi mejor cada de orto.

- Bueno, ¿me podés decir qué mierda te pasa? -me dijo tomándome del brazo con suavidad, al tiempo que estiraba el cuello para asegurarse que nadie estuviera mirando.

- No me pasa nada! -le dije liberándome de su mano- Me vine a fumar un cigarrillo EN PAZ… -agregué haciendo hincapié en las últimas dos palabras.

-¿Qué pasa? ¿Te puso mal verme con Jessica esta mañana? -me preguntó él en un tonito de galán barato que me irritó sobremanera (especialmente porque "Jessica" era la recepcionista nueva, que me caía como el orto desde el día cero, y él lo sabía).

- ¿Jessica?? -pregunté con cara de incredulidad- ¿Jessica??? Dios mío… Marquitos… ¿Tan bajo podés caer?? -agregué con notable irritación en la voz.

- ¿Qué pasa? -me dijo acercándose y llevando una mano a mi mejilla- ¿estás celosa de una recepcionista? -agregó arreglando mi cabello detrás de mi oreja, en tono de burla, disfrazado de confidencialidad.

- Para estar CELOSA de algo o alguien, en primer lugar, te tiene que importar… -repliqué con un tono que sonó frío y soberbio hasta para mí-  y sinceramente, me importa bien poco entre qué piernas te metés… -concluí corriendo mi cara.

- No seas tonta… Sabés que no significa nada… -agregó él en tono conciliador.

- A) No me digas "TONTA" nunca más… -dije apartándome de él-  y B) lo que hagas o dejes de hacer me tiene absolutamente sin cuidado Marcos… No sos mi novio ni jamás podrías serlo, así que: fin de la conversación. -concluí con fingida seguridad en mi voz.

- Sí… Eso está claro… -dijo él buscando mis ojos con su mirada- aunque quiero que sepas que, si yo creyera en la monogamia, definitivamente serías la mina que elegiría para mí…

Lo miré con incredulidad y, apagando furiosa el cigarrillo, giré sobre mis talones y me fui.

Horas más tarde, charlando con el taxista que me llevó de la oficina al bar donde iba a encontrarme con Nico, caí en la cuenta de la boludez que había tenido que escuchar!!

- …si yo creyera en la monogamia…. ¿Lo podés creer?? Como si se tratara de un acto de fé, qué hijo de puta! Y qué boluda hay que ser para bancarse un flaco así, ¿eh? -concluí cuando ya casi me baja del auto.

Mi interlocutor se limitó a sonreir, y me alentó con un "Ya va a llegar el indicado, señorita, ya va a llegar…"

Y así, con el corazón (o mejor dicho el ego) un poco vapuleado, me bajé del taxi, para encontrarme con mi amigo, que me esperaba con una cerveza recién servida para mí.

Comentarios
 
Enviado por Vernica - 08.08.2017 - 10:31 hs

cómo hago para leer desde el capíltulo 1? Gracias.

Hola Vero

Ac estn los primeros

http://www.ronniearias.com/web/blogs.php?autor=41&page=6

 
 
 
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