El Forro y la Boluda - Cap. 44 - Que valga la pena!

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En la vida tomamos decisiones todo el tiempo y, necesariamente, el mismo acto de optar por una opción, implica renunciar a otra… Y obviamente, esto no siempre es tan fácil!

Resulta que después de mi pequeña bromita, mi sed de venganza estaba aplacada. Pero aún así, mi orgullo todavía estaba un poco herido, así que, bajo ningún punto de vista, iba a ser yo quien tomara la iniciativa de retomar el contacto con Andrés.

Y en eso estaba, ocupando mi tiempo con nuevas aventuras, amigos y, ¿por qué no decirlo? Chongueando un poco (o bastante, según el punto de vista…), cuando mi eterno antagónico rompió el silencio…

Como primer signo de “bandera blanca” me envió una nueva solicitud de amistad en Facebook (Recordemos que yo lo había eliminado hacía meses, después de que me llamara “pendejcaprichosa”) lo que, por supuesto, me robó una sonrisa y, aunque ni en pedo la iba a aceptar inmediatamente, me daba la pauta de que él iba a estar atento a mi perfil, así que decidí mandarle un mensaje de paz camuflado en una cita de “Rayuela” uno de mis libros favoritos de todos los tiempos.


Y hecho eso, me dispuse a esperar… La espera no fue muy larga, solo un par de horas más tarde recibía un mensaje de whatsapp con la carita sonrojada.

Como no me preguntaba ni decía nada en concreto, me abstuve de contestarle. Y aunque muchas de mis amigas serían incapaces de contenerse, sinceramente después de unos minutos me olvide por completo del tema.

No fue sino hasta días más tarde, una noche de lluvia torrencial, que me encontró completamente en pedo y fumada en lo de una amiga del laburo, cuando decidí contestarle, enviando otro emoji.

-“:)”

Él responde con el besito.

A continuación cruzamos un par de palabras más, que terminaron en un “me fume un porro y me di vuelta… Querés jugar al héroe, y venirme a rescatar??” de mi parte, y un ABSOLUTO SILENCIO de la suya…

Emputecida, decidí ponerle fin a la noche e irme a dormir. Como diluviaba, el primo de mi amiga se ofreció a llevarme a casa. Una vez que llegamos nos quedamos charlando un buen rato, y terminé invitándolo a subir…

Pero el problema fue que, en cuanto llegamos a mi piso, saqué el teléfono de la cartera para iluminar el pasillo y, ante mi estupor, tenía un mensaje de Andrés…

-“Estoy saliendo para tu casa, en 15′ estoy ahí.” enviado hacía tres minutos… Se me paralizó la sangre. Creo que en ese preciso momento se me pasó todo el efecto de las drogas y el alcohol. Andrés estaba en camino y yo acababa de meter a un desconocido en mi casa! Pensá Paulita, pensá y rápido!!!! dije para mi interior, tratando de encontrar la manera de zafar.

Me apresuré un poco para entrar al departamento y, sin siquiera decirle que se sentara, corrí al baño, cerré la puerta y abrí la canilla. Necesitaba un plan. Necesitaba una forma rápida de sacar a ese pibe de ahí, pero siendo el primo de mi amiga, no me daba para fletarlo así no más… Entonces supe que hacer, y sin dudarlo, me incliné en el inodoro, introduje mi índice y anular en mi garganta, hasta que la arcada me hizo vomitar. Segundos más tarde salí del baño, ojos rojos, cara pálida, y sin demasiado protocolo me disculpé diciendo que me sentía terrible por ni siquiera invitarle un trago, pero que necesitaba irme a dormir ya. El flaco, que no la debe haber podido creer, me preguntó si quería que llamemos un médico, o ir a una guardia… Los minutos corrían, y mi desesperación empezaba a aumentar, provocando que un sudor frío me recorriera el cuerpo, lo cual, irónicamente, hizo mi actuación totalmente creíble.

Le agradecí el haberme traído a casa y, bajo la promesa de mandarle un mensaje diciendo cómo me sentía al día siguiente, logré convencerlo de que sólo necesitaba un buen baño y descansar. Bajé a abrirle la puerta y, antes de que pudiera terminar de lavarme los dientes, Andrés me avisaba que estaba abajo…

Bajé a abrirle rogando que no haya visto la escena anterior. Nerviosa, salí del ascensor y lo ví, parado en el porche del edificio, con un ramito de jazmines en la mano… Se me derritió el corazón! Abrí la puerta, entre tentada por toda la situación y enternecida, y por supuesto él se encargó de volverme a la realidad.

- Me hacías esperar un minuto más acá afuera como un gil, y me iba a la mierda…

- Shhhhh…. -le dije yo llevando un dedo a su boca- no lo arruines hablando…- agregué, mientras le tomaba la mano, y empezaba a caminar hacia el ascensor.

Una vez que estuvimos dentro de mi departamento, mientras yo ponía la flores en agua, él estudiaba el lugar, como si hubiera algo que no le terminaba de cerrar. Y ahí estábamos los dos parados en el living de mi pequeño departamento del piso 10, mirándonos a los ojos, cuando se acercó y, tomando mi cara entre sus dos manos, me dio un beso profundo que hizo que me olvidara de toooodo lo que habíamos pasado. Sin soltarme, y con su frente pegada a la mía, mirándome a los ojos me dijo:

- ¿Qué voy a hacer con vos???

- Hacé lo que quieras… -le contesté, besándolo otra vez- pero hacé que VALGA LA PENA.

- Estás muy loca Palua… -agregó él, tomando mi cara con más fuerza, y volviéndome a besar- estás muy loca…

- Y vos no sos el primer genio que se da cuenta de eso -le contesté entre divertida y fastidiada- pero hoy no tengo ganas de hablar…- agregué apartándome de él y, dando un paso en dirección a mi habitación, estiré mi mano en gesto de que me acompañara…

Comentarios
 
Enviado por ngeles - 13.04.2017 - 09:31 hs
Ronnie! Primer capítulo que leo es este! El 44 y me atrapó completamente!!! Qué lindo!!! Voy a tratar de encontrar el primer capítulo para conocer la historia desde el comienzo!! Es la primera vez que leo algo tuyo! No sabía que escribías historias! Te felicito!!!
 
 
 
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