El Forro y la Boluda - Cap. 37 - WELCOME TO THE FRIENDZONE! (Pare de Sufrir, Parte 1)

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Podría decirse que, a lo largo de mi vida, he condenado a varias personas a una especie de “Friend Zone” que creo que simplemente aceptaron para seguir cerca mío… O al menos eso pienso ahora, a la distancia, cuando, por primera vez, me toca a mí estar de ese “otro lado”…

Analizando las cosas en frío, lo que se llama “friend zone”, primero, es una grandísima mentira. Seamos realistas, ninguna amistad genuina se puede construir sobre una base tan desigual… Con el sólo hecho de que una de las partes haya identificado sentimientos románticos hacia el otro (acá hago una pausa para aclarar lo de “sentimientos románticos”, ya que la sola atracción física no me parece motivo suficiente, de hecho creo firmemente en los amigos con derechos, Juani es una prueba de ello), ya la cagamos, porque va a haber uno que siempre va a esperar que las cosas cambien, o va a estar dispuesto a soportar cosas que… Vamos… NO LE BANCARÍAMOS A NINGÚN AMIGO! Segundo: es una VERDADERA MIERDA!!

Fuera de mi experiencia con el vecino, donde inicialmente hubo algún tipo de atracción que finalmente devino en amistad (recordemos una vez más que yo quería entrarle como gorda a la mesa dulce, pero él decidió mantener las cosas en un nivel de no-contacto físico), la verdad es que nunca me había pasado esto de “engancharme” mal con alguien que sólo me ve como una “amiga”…

 

friend zone

 

Y es terrible!!! Es una mierda por donde lo mires! En serio, es una enorme, una grandísima y putrefacta montaña de caca!!!! Porque, mientras lo único que quiero es verlo y tenerlo cerca, cuando finalmente nos vemos, la mayoría de las veces termino fumándome alguna nueva historia de la psicótica de su “mujer” (y digo “mujer” porque, aunque se separaron hace siglos, dos por tres la sigue mencionando en presente…) cuando no de algún amorío nuevo…

Y claro que de a ratos me dan ganas de gritarle que se calle de una buena vez, y preguntarle si es pelotudo o ¿qué le pasa que no se da cuenta de yo me muero de amor? O simplemente agarrarlo y partirle la boca de un beso, pero… Después me freno porque… ¿Para qué? Si está clarísimo que a él no le interesa.

- Boluda, pensalo en tiempo – me dijo Majo una vez más- todo el tiempo que pasas evadiendo la situación, es tiempo perdido… Y mientras más lo trates de evitar, más lo vas a pensar, y más espacio mental te va a ocupar…

- Ya lo sé, boluda… -le dije verdaderamente fastidiada, no me sentía con fuerzas para bancarme uno de sus sermones de vida- ¿qué te pensás?? Que no me doy cuenta de lo patética que es toda esta situación? -agregué al tiempo que hacía un círculo en el aire alrededor de mi cara, señalándome a mí misma- ¿O te pensás que estoy yendo a la psicóloga tres veces por semana porque me gusta tirar la plata??

- jajajaja!! Ya te lo dije amiga… Esa mina te está robando! -intervino ella, con un tono mucho más conciliador, y luego agregó- y sé que me odias por decirte estas cosas, pero también sé que, por allá, mooooooooy en el fondo, sabés que tengo razón…

- Obvio que sé que tenés razón, boluda -le dije agarrándome la cabeza- y por eso me da tannnta bronca!!

- Jajajaja! Y bueno amiga… Siempre es más fácil ver los problemas cuando se los mira de afuera… -me dijo ella con tono conciliador.

- Ni hablar -dije con resignación exhalando una larga bocanada de humo- y no te puedo explicar las ganas que tengo de ver todo esto ‘a la distancia’… -agregué casi reflexionando en voz alta.

- Bueh… Si tenés taaaannnntas ganas, entonces: HACELO! -remató la muy zorra arqueando una ceja.

- Jajajaja! Me acabás de levantar una ceja ¿A MÍ??? -le dije medio ahogada con la birra que casi me sale por la nariz.

- -me dijo exagerando su cara de soy-pedante-pero-tengo-razón, y agregó- para que te des cuenta de una buena vez lo hartante que es escucharte semana tras semana con la misma historia…

- Soy patética… -le dije escondiendo mi cara entre las manos- ¿Estoy un poco monotemática, no? -pregunté asomando un ojo entre mis dedos, fingiendo vergüenza.

- ¿UN POCO??!! -me replicó ella con cara de verdadero asombro.

- Jajajajaja! Bueno… Bastante… -le dije con una media sonrisa- ¿pedimos otra? -pregunté señalando mi vaso vacío y, exagerando mi cara de cheers-para-la-foto, agregué- prometo no hablar más del tema! -rematé juntando mis manos en signo de oración y haciendo ojitos.

- Mi chiquita, mi chiquita… Me extraña… -respondió Majo con cara de autosuficiencia- las pedí hace 5 minutos! -agregó señalando a la camarera que venía con dos espumantes pintas de mi IPA favorita- Y no me molesta que estés monotemática… Me molesta verte sufrir al pedo!! -concluyo mirándome directo a los ojos.

Esa noche llegué a casa con una extraña sensación, y a la mañana siguiente, mientras me daba una ducha (porque todas las decisiones importantes de la vida se toman en el baño! El que dijo que las cosas se consultan con la almohada debe haber tenido una letrina horrible!!) tomé una determinación: La próxima vez que lo viera a Pedro (Sí, sí, es un personaje nuevo en el blog, ya haré la correspondiente presentación), iba a vomitarle todo lo que sentía!

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