El miedo al propio talento!

Sí. Existe. Y tiene nombre. Se le conoce como complejo de Jonás.

Nos pasa a muchos. Desde siempre hemos sentido que tenemos algo valioso por hacer y para dar. Los años, de los mandatos de nuestra familia y del entorno, lo van acallando.

 

Siempre supimos que llevamos dentro algo que nos pulsa, pero, con un montón de excusas de un ego ficcionado temeroso de morir, empezamos a pensar que lo que siempre supimos que teníamos que hacer, eran sólo sueños y fantasías de una época que quedo lejos y en el tiempo.

 

Nos armamos una vida cotidiana, que tracciona para hacernos creer que eso es vivir, pero sólo es sobrevivir y de una forma heredada. Llevamos el día a día con reglas viejas que nos fuerzan a pertenecer a algo donde ya no encajamos.

 

Y es entonces, cuando el sinsentido nos toma, con un manotazo de ahogado aquello que siempre vivió en nosotros empieza a pulsar de nuevo. Primero surge como un eco que de a poco empieza a hacerse escuchar… a abrirse paso sobre todas las malezas que ocupan lo que somos... un poco de tierra fértil.

 

Para algunos, vivir así es más fácil. Ya se sabe con qué armas contar para defenderse y para protegerse. Cuando viene la racha mala, conocemos de memoria cómo pasarla sin que nos derrumbe por completo. Somos sobrevivientes.

 

Pero.. ¿y si viene la buena? ¿La sabemos manejar? Y si la buena no se va?  ¿Y si en vez de defendernos, sólo hay que desplegar aquello que somos? ¿Y si cuando desplegamos aquello que somos todo se vuelve sencillo y las respuestas están cerca?

 

Hay que descubrirlo.. Y para el que se anime, comparto ahora, la historia de Jonás.

 

jonas 

 

El complejo de Jonás. El miedo al propio talento. El pánico a la propia grandeza.

 

El destino de Jonás era ser un profeta y a dejar una huella. Pero al saberlo entró en pánico y se fue lejos de su tierra temiendo que su destino fuese demasiado para él. Se dijo a sí mismo que no podía, y se lo creyó.

Se subió a un barco, tratando de huir lo más lejos posible, porque ser profeta era algo que no sabía si iba a poder soportar, aunque hubiese nacido con el don para serlo.

 

Mientras navegaba, por supuesto, se durmió profundamente. Y por supuesto, también, mientras el dormía, una enorme tormenta empezó a formarse en el mar.  Los marineros que viajaban con él, sabían que esa tormenta era la furia de Dios manifestándose. ¿Contra quién estaba enfurecido?

Contra Jonás, por haberle dado la espalda a su destino.

Jonás, ya despierto por la tormenta, tomo conciencia de esto y para evitar que otros sufrieran las consecuencias de su cobardía, se sacrificó y se arrojó al mar.  La tormenta, para los marineros terminó.

 

Cuenta la historia, que mientras Jonás trataba de mantenerse a flote, fue tragado por una ballena. Dentro de la ballena, se prometió a si mismo y a Dios, que si podía salir con vida del animal, regresaría a cumplir su misión.

3 días mas tarde, después de ello, la Ballena vomitó a Jonás y lo devolvió a la tierra donde pertenecía, transformado y consciente que debía realizar su destino y de que cuanto más se alejara de él, peor sería el sufrimiento propio y el de sus seres queridos.

 

El complejo de Jonás es una neurosis descubierta por un psicólogo humanista llamado Abraham Maslow.

Si tenemos algo grande dentro nuestro, es nuestra obligación ofrecerlo al mundo.

Y grande es todo aquello que se haga con amor y con propósito.

 

¿Vos en dónde estás? ¿Huyendo en un barco, defendiéndote de una gran tormenta, manteniéndote a flote? ¿Estás escondido de vos mismo dentro de la ballena?  ¿Estás comprendiendo que después de pasar un tiempo allí debés salir?

 

Salir de la ballena, re-descubiertos, al reencuentro del destino, quizás sea más hermoso y lleno de sentido… no  lo sé... Hay que animarse y dar un paso.

 

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