El Amor en Tiempos Platónicos - (Cap.71) - El Cuaderno de Papá

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Se acercó Marisa

Marisa:- Ahora sí que somos hermanos.

La abracé sin decir nada y cuando se bajó Rafael de escenario salí corriendo hacia él

David:- Escapá todo lo que quieras de lo nuestro, a eso ya le tomé costumbre, pero muchas gracias por arruinarme el casamiento de mi mamá, esto sí que no lo vivo todos lo días
Rafael:- Perdoname

Me dijo mientras me daba vuelta sin darle una respuesta

Rafael:- Perdoname

Insistió con un grito

David:- Andate a la mierda

Le grité sin darme vuelta. Me fui a la cocina, Bárbara me siguió y cuando me alcanzó estábamos solos, me abrazó muy fuerte

Bárbara:- Gracias! Gracias! Gracias!... vas a ser el padrino de nuestra nueva boda

Se rió y yo me quedé con cara seria.

Bárbara:- ¿Qué te pasa?
David:- Que siempre soy padrino. De la nena de Naty y Fede, del casamiento de ustedes, vivo rompiéndome la cabeza por Leandro y Valeria. ¿Y mi vida? Mi vida amorosa es un desastre.
Bárbara:- ¿Pero sabés por qué nosotros no hacemos nada?
David:- No es porque hagan o no hagan ustedes la cosa, la cosa es que no se ocuparme de mis asuntos.
Bárbara:- ¿Qué asuntos tenés David? Nadie te dice nada porque estás comprometido.

Me empecé a agarrar de la cabeza.

David:- Es verdad.
Bárbara:- No se que vida amorosa desastrosa tenés si estás comprometido. ¿Estás comprometido?
David:- Sí.
Bárbara:- ¿Y cuándo te vas?
David:- Que se yo cuando me voy. Hablé con Andrea, capaz que ni voy a Francia… los padres de él están por el norte argentino… capaz que me voy en tren a buscarlos y me vengo con ellos para acá y que Andrea venga para el casamiento.
Bárbara:- ¿Te perdés Francia?
David:- Ya voy a tener tiempo de Francia. La idea es que no nos casábamos por que yo no conocía a su familia, bueno… su familia vino al país. Que venga él también.

Pasaron dos días en los que me pasé encerrado en la casa de mi mamá. Con Roberto decidieron dejar la luna de miel para dentro de unas semanas, pero yo les regalé cuatro días en un hotel con spa… para que se relajen y para aprovechar estar en la casa de mi mamá. Pasaba los días con Moro, no paraba de mirar el cuaderno de mi papá. Con Andrea prácticamente no hablaba, sonaba todo el día el teléfono, miraba la pantalla y lo dejaba. La computadora iniciaba sola la sesión de videollamadas, sonaban y no las atendía.
Me fui con Moro y su correita al salón a visitar a Vale.

Vale:- ¿Por qué la cara?
David:- Porque no puedo parar de llorar. Vi a mucha gente pasar por esta etapa antes del casamiento.
Vale:- Sí, y terminan todas en desastre antes de casarse. ¿Estás seguro de lo que vas a hacer?
David:- No. ¿Y si lo hago por miedo a la soledad?
Vale:- ¿Y Rafael?
David:- Rafael no es una opción de vida para mí. Una persona que no se juega no es una opción de vida para mí. Además, suponte que me case con él; ¿tengo que estar ocultándome todo el tiempo? Y más allá del tema de la familia y sus prejuicios, el pibe no se la jugó nunca…
Vale:- Tuvo sus momentos.
David:- Y después retrocedía. Y Andrea no, conociéndome por medio de la cámara se vino desde Francia, me propuso casamiento y me trae a su familia.
Vale:- ¿Pero vos lo querés?
David:- Créeme, estoy haciendo muchos planes para terminar con la persona que yo quiero.

Y sí, estaba haciendo mis planes. Y si Rafael no sabía si se quería jugar todo por mí, yo lo iba a ayudar a darse cuenta. Pasé a dejar a Moro y me fui a la clínica. Entré a la habitación y estaban: Graciela, Rafael, Miguel y las mellis alrededor de la cama del papá de Rafael.
Las mellizas se acordaban de mí, me llevaron de la mano y me mostraron unos dibujos de la familia. En uno estaban sus dos abuelos en el medio, su papá y ellas dos de un lado y del otro lado Rafael y un chico

Melli:- Ves, en este yo te puse a vos
Melli 2:- Pero acá yo también te puse, y jugando a la mancha

En el segundo dibujo, sólo estaba el chico y Rafa con ellas dos

David:- Bueno, en este segundo dibujo ahora pongan a los abuelos y a papá
Miguel:- Dale, vamos a tomar la leche mientras dibujan

Quedamos con los padres y yo me acerqué a acomodarle la almohada al papá

David:- ¿Cómo lo lleva Don Miguel padre?
Miguel:- Decime Miguel nene nomás
David:- Y a su hijo le voy a tener que decir Junior entonces!

Se rió

David:- No le voy a mentir yo, esto es muy complicado lo que está viviendo. No soy médico yo, no sé nada absolutamente nada de medicina; pero la situación que está viviendo usted me toco vivirla cerca mío. Mi papá.
Miguel:- ¿Cómo está él ahora?
David:- Murió.
Rafael:- David!
David:- No le voy a ocultar nada yo Rafael! Lo que él me quiera preguntar se lo voy a contestar con la verdad.

Se quedó callado con cara de asustado

Miguel:- Está bien, no tenés por que mentirme
David:- Lo que viene ahora según entendí por los médicos es una operación para sacar el tumor de la cabeza. Después tiene que someterse a quimioterapia y todo lo que venimos hablando. Para mí es importante que se mantenga optimista, es lo mas importante de todo, y es por experiencia propia que se lo digo. Hable con su familia, escuche a su familia… perdone errores, pida perdón. No para prepararse para morir, para prepararse para ser más feliz.
Miguel:- ¿Por qué me estás diciendo todo esto?
David:- Mi papá se murió con cosas por decir, cosas que nos hubieran dejado más felices a nosotros. Cosas que si hubiese dicho hubiese afrontado con otro optimismo este proceso que es duro, pero se puede… totalmente se puede.

Me dio la mano.

Miguel:- Gracias, no sólo por estas palabras, por acompañar a mi familia y por unirnos más… Junior me dijo lo que hiciste con las nenas.

Me reí.

David:- Va a funcionar lo de decirle Junior. Fue un placer acompañar a su familia, es una familia muy buena. Lo felicito por su hijo Rafael.
Miguel:- Él se crió solo.

Se rió y a Rafael se le cayó una lágrima.

David:- Es un artista, un gran artista. No importa la plata cuando se tiene tanta persona.
Miguel:- Artista… se puede ser humano, y ser contador o abogado. Yo le quería dar la oportunidad que mis padres no me dieron a mí.
David:- Lo importante es ser feliz cuando se está vivo Don… la plata no vale después de la vida.
Miguel:- Toda la vida viví preocupado por la plata y por trabajar demás por el estudio que no tuve.

Toda la vida que había perdido ese hombre en estar frustrado por la plata y tuvo dos hijos que no conoce. Pero ya había sido demasiado duro con Miguel como para decirle esto que se me cruzaba por la cabeza.

David:- Voy a salir a tomar un café.

Después de tres pasos fuera de la habitación me alcanzó Graciela.

Graciela:- Ahí los dejé solos. Está bien lo que le dijiste.
David:- Y tengo más… pero después, ahora es mucho junto.

Nos reímos.

Graciela:- ¿Puedo tomar ese café con vos?
David:- Por supuesto.

Nos sentamos y pedimos dos café en pocillo.

Graciela:- ¿Sabías que las madres no somos estúpidas, no?
David:- Sí que lo se.
Graciela:- Yo siempre supe, no… te miento, siempre sospeché de la sexualidad de Rafael
David:- Y ahora ¿por qué me lo decís tan segura?
Graciela:- Por que vi como te mira.

Me largué a llorar y a ella se le inundaron los ojos pero siguió hablando.

Graciela:- Me parecía raro que viajaba a Europa y nunca contaba nada, no quería estar acá con nosotros, pero no podía estar en el país y alejado de nosotros; pobre hijo, la única escapatoria fue “huir” por trabajo.

Se sacó un par de lágrimas de los ojos pero siguió hablando.

Graciela:- Y las madres no somos estúpidas… la canción que cantó en el casamiento, la última fue para vos.
David:- Sí
Graciela:- ¿Es verdad que te casás?
David:- Sí. Y es mi decisión final.
Graciela:- ¿No estás enamorado de mi hijo?

Me reí sin decir nada, pero mis ojos no mentían

Graciela:- Ya la mitad de la familia lo sabe y esta vez voy a pelear por mi hijo, por todo lo que no peleé contra mi marido antes. Quedate y yo voy a estar de su lado.
David:- No es tan fácil como eso.

Llega Rafael muy contento y rápidamente me saqué las lágrimas de los ojos, estaba exaltado.

Rafael:- Hablé! Hablé con papá y le dije todo!

Graciela se quedó boquiabierta.

Rafael:- Ya sabe! Ya sabe todo, ya sabe que me voy a Europa a tocar con una banda de rock, sabe que toco en boliches acá… le dije que toco la guitarra y canto.
David:- Wow! Sabe todo!

Graciela paso de boquiabierta a desilusionada. Él se quedo con la mirada fija en mí

Rafael:- ¿Estuviste llorando?
David:- Sí, imaginate que revolví mucho de mi historia con todo esto.

Me froté la frente, me estaba empezando a doler la cabeza.

David:- ¿Me hacés un favor Rafa?
Rafael:- Sí.
David:- Me voy pasado mañana yo, a buscar a Andrea… pero hay algo que quiero.
Rafael:- ¿Qué?
David:- Necesito que hables cuando estén Leandro y Valeria juntos, ni bien los veas juntos… y en voz alta, de lo que pasa entre ellos dos, así como lo haría yo.
Rafael:- ¿Cómo?
David:- “Ey ustedes dos, se piensan que todos nosotros no sabemos lo que pasa entre ustedes” y ahí los hacés hablar… porque si están solos no se animan y quiero volver y que no me rompan las bolas a mi.
Rafael:- Que encargue más raro.
David:- Y ahí tiras la bomba: “Déjense de joder, que se quieren desde la primera vez que se vieron”
Rafael:- Bueno, yo lo hago.
David:- Gracias… quiero que todo sea paz, amor y armonía cuando vuelva yo de esto que tengo que hacer.

Graciela miraba con cara de enojada a Rafael.

David:- Me voy a casa.

Rafael le hizo seña al mozo para que venga y ocupó mi lugar. Saqué mi billetera del bolsillo pero Rafael no me dejó pagar.
Llegué a casa, ni me hice de cenar y me acosté en la cama con Moro a ver una peli… me dormí hasta el mediodía, me hice un licuado y me senté en el patio a mirar las plantas hasta que se hizo de noche… escuché la voz de mi mamá y entré.

Mamá:- ¿Qué te pasa? Tenes los ojos hinchados.
David:- De no hacer absolutamente nada.
Mamá:- ¿Qué te pasa?
David:- ¿Podés creer que el papá de Rafael tiene exactamente lo mismo que tuvo papá?

Durante la cena solo se habló de ese tema y con la excusa de poner al tanto a Roberto con lo que pasaba, le recordé a mi mamá que el cuaderno que llevaba mi papá de mi vida existía.
Me fui a dormir y lo dejé sobre la mesa. A la mañana siguiente Roberto se fue a trabajar temprano y mi mamá se quedó viendo tele y tomando mates.
Yo salí con valijas de la habitación.

Mamá:- ¿Hoy te vas? ¿Por qué no me dijiste?
David:- No quería hacer quilombo de despedida ni nada por el estilo, vuelvo con Andrea y la familia directamente. Pero me levanté temprano para tomar unos mates con mi mamita.
Mamá:- Sentate entonces.
David:- La mamá de Rafael ya sabe lo que hay entre nosotros.
Mamá:- ¿Qué hay entre ustedes? Un francés, eso hay entre ustedes… déjense de joder.
David:- Y bueno…
Mamá:- Pero que es lo que hay ahí… ¿por qué no te quedas con él?
David:- La familia…
Mamá:- ¿No decís que la mamá ya sabe?
David:- Pero el padre no, y aparentemente Rafael no le quiere decir nada…
Mamá:- ¿Ese hombre está al borde de la muerte y se fija en el sexo de la pareja de su hijo? Qué se deje de joder ese hombre también.
David:- No todos son tan abiertos como vos má.
Mamá:- ¿Qué abierta ni abierta? ¿No te acordas todo lo que pasaste vos? Las cosas que tuvimos que vivir como familia para poder estar felices.

Se paró y agarró el cuaderno que quedó sobre la mesa

Mamá:- Graciela me va a entender lo que le digo.
David:- ¿Qué haces má? ¿A dónde vas?
Mamá:- Ya dejé una vez que fueras infeliz hijo… ahora me toca ponerme las pilas.
David:- Má ! ¿Qué haces? Para ahí…

Seguía gritando mientras ella se iba. No la detuve. Todos los que me rodean son tan predecibles... todo estaba saliendo como lo había pensado.

Si querés ver el capítulo 72, aquí

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