Si haces todas las "cositas" bien, ¿llega La Felicidad?

A esta altura del año se me viene encima el mundo. Más que hacer un balance de lo bueno y lo malo me paro en un lugar donde sólo veo una montaña enorme delante mío. Y no veo nada más. Hay un muro con un cartel que dice “TODO LO QUE DEBERÍAS HABER HECHO” y viene con un rollito abajo. Si tirás podés descubrir una lista enoooooooooorme de los  “pendientes”. Y la lista discrimina: “Pendientes del Año” y, peor aún: “Pendientes en la Vida”. Y es que la sociedad entera siempre deposita en nosotras (ni hablar nosotras mismas) una cantidad de expectativas, demandas y obligaciones, esperando que nos convirtamos en la versión femenina más funcional posible. Y no da. ¿Y vos? ¿Qué mirás? ¿Quién sos? ¿Qué esperás? ¿Hasta dónde estás dispuesta a llegar para lograr la felicidad plena sin dejar de ser auténticamente vos?  

La semana pasada, vi en New York Times Online el corto “Soltera a los 35” (“35 and Single”, en inglés), realizado para ellos por Paula Schargorodsky, una documentalista y directora de videoclips argentina.  

Este corto a su vez, forma parte de un interesantísimo proyecto llamado “La chica detrás de la cámara” donde ella cuenta cómo fue viendo casar a todas sus amigas, mientras ella permanecía allí como si fuera un “testigo fantasma” para los demás. Y es que cuando no “encajás”, no “existís”. O, lo que es peor, sos castigada. En una charla con Paula le pregunté si creía que eso era algo que sólo nos pasaba a las mujeres y ella me dijo que no, sólo que a los varones les pasa lo mismo pero 10 años más tarde. Así que, ahí tienen los muy guachos,¡10 años más de yapa para su libertad!, además de mejores salarios en todo el planeta.

Lo que plantea un poco el corto es que la libertad pareciera tener una fecha de expiración, como si a los 30 cayera una suerte de “Cortina Conservadora” que dijera HASTA ACÁ LLEGÁS. A los 20 es como si estuviéramos habilitadas a hacer lo que queremos: viajar, probar suerte, tener novios, amantes, garchar sin rumbo… pero un día, parece, no se para quién, HAY QUE SENTAR CABEZA. Y hacerlo COMO SE DEBE.

Y en ese “como se debe” entran un montón de variantes absurdas y frases de pacotilla  de esas que hemos escuchado toda la vida decir a nuestras abuelas y madres. Y lo que es peor: ¡a veces las terminamos repitiendo! A Paula, su madre le dice (en el corto pero en la vida) que tiene que “hacer el esfuerzo” de convivir con alguien, su padre le suma: “si buscás la perfección no vas a encontrarla nunca” y la abuela remata: “es muy feo quedarse sola

…y yo digo: ¿Es feo quedarse sola?; ¿no tener pareja es estar sola?; ¿Es feo poder elegir y es lindo hacer el esfuerzo de ser feliz? ¿La felicidad es un esfuerzo? ¡Dejémonos de joder un  poquito! Lo que pasa es que esos “mandatitos del orto” están ahí, flotando alrededor nuestro incluso cuando no nos damos cuenta, mientras hacemos la cola del banco, mientras vamos a nuestro trabajo de mierda para quedarnos tranquilas de que no nos va a faltar nada y  que estamos haciendo las cosas bien…. ¡¡¡BASTAAAA!!, ¡ES MENTIRA! ¡ES FIN DE AÑO; HACE CALOR Y NO HAY LUUUUZZZ! Y eso que yo hice todo bien #laconchdelalóóóó.

No nos dijeron nunca cómo son las cosas de verdad. Que podemos elegir lo que queremos, que ser auténticos es lo único que garantiza la felicidad y que eso no es ningún esfuerzo. Ciertamente un día tenés que crecer y dejar atrás las boludeces alegres y alguna que otra cosa copada también.

Tooodo no se puede. Esas historias de amor fogosas, apasionadas, inconducentes y geniales; los amores psico-imposibles; los amores de tu vida por los que lloraste como una enferma y que no duraron más de 3 veces ó 3 meses; el sano reviente de la libertad libertina, donde nuestro corazoncito punk llevaba las riendas y no nos daba culpa… ¡Cómo extraño todo eso! Aunque, la verdad verdadera es que hoy todo eso simplemente no me satisface ni me emociona tanto. Extraño cuando el vértigo era emoción. Hoy se convirtió en angustia. Llámenme estúpida, pero seguro no soy la única.   los chicos  

Creo que los 30 vienen con obligaciones, los hijos con responsabilidades y cualquiera de las dos opciones (las dos juntas ni te digo) te regalan un baúl de culpas. Culpa por todo eso que decidiste hacer en contra de lo que hace la mayoría, lo que los demás consideran “LO MEJOR”… sucede que, como plantea el corto de Paula, una mujer siempre es una mujer partida: la mujer que fue, la que quiso ser, la que  quisiera ser y la que puede ser sin traicionarse. Con una cuota de responsabilidad, sí, pero con una parte de libertad, de rebeldía, otra parte un poco más estándar y otra un poco más espiritual. Y la verdad es que, a mis 42 años me di cuenta que lograr ser la que una quiere ser es posible …aunque te choques con ese maldito muro que te muestre una y mil veces el cartel de “TODO LO QUE DEBERÍAS HABER HECHO”. No le creas. No te exijas lo que no sos, lo que no te sale de las tripas.

Será fin de año, navidad y lo que sea pero si nos aceptamos como somos realmente, si valoramos de una vez todo lo que hemos hecho y construido, LA FELICIDAD ES UNA OPCIÓN POSIBLE. ASÍ QUE, ¡MUCHAS FELICIDADES!  

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