"Amo a mis hijos"... Amigarse con el Monstruo

Cuando Arranqué a escribir este blog tenía un hijo de 6, otro de meses y una deuda pendiente: escribir un libro. Hoy mis hijos crecieron, Benja tiene casi 9, Bruno cumplió 3 y salió mi libro “MASMADRES, menos mentiras”  

mas madre  

Durante todo este tiempo que compartimos juntas crecimos todos: ustedes, nuestros hijos y yo (mal que me pese). Es genial releer mis primeros posts y poder repasar mi propia historia, recordar esas pequeñas perlas de la vida cotidiana que a veces dejamos pasar, o que olvidamos como si fuera un día como cualquiera que te lavaste los dientes a la mañana. Cada día, cada rato con nuestros chicos es una perla, una gema que muchas veces, en la vorágine, se nos pasa por alto.

Releo antiguas columnas y veo cómo me enojaban cosas que hoy ya me olvidé. Creo que a medida que la maternidad avanza nos borra la memoria y nos va dulcificando con amor. Sólo intentemos que en el reseteo de emociones no se pierdan momentos mágicos. Propongo dejarnos pistas como en la película Memento…¡guarda!

Tampoco se me tatúen la fecha en la que el nene hizo por primera vez cacona solito, ¿no? Pero a veces guardarse algunas cositas de recuerdo y ponerle fecha o anotar boludeces tiernas en una libretita viene bien… está claro que no soy la típica mami romántica que ha llevado diarios íntimos de nada nunca en la vida y que jamás guardaría ni un prepucio ni un mechón de pelos…¡gracias que conservo algún diente de leche y bastante impresión me da! No sé: quizás anotar cómo tu nene decía alguna palabra, cuando te preguntó cómo se hacían los hijos.

Registren, no se confíen en su memoria que el estrés y la velocidad del tiempo son peor que el Alzheimer.  

Pasé demasiado tiempo enojada con el embarazo, con la crianza, con las mujeres, con las madres, con el sueño que tenía y con tantas cosas que si me acuerdo me vuelvo a enojar. Pero en estos años de catarsis cotidianas, Benja empezó la primaria, Bruno dejó la teta, la mamadera, el chupete … (¡en cualquier momento me deja a mí…y lo bien que haría!)… y yo creo que mi libro sobre maternidad fue la coronación de un proceso de dulcificación de mi propia experiencia. Este espacio compartido con ustedes todo este tiempo fue sanador para mí y, por suerte, para muchas de ustedes también. Y no quería pasarlo por alto.  

En la vida he aprendido la importancia de agradecer: lo que se tiene, lo que se da, lo que te brindan. Y ustedes, intercambiando conmigo, o enojándose con mis historias de sacada, han sido de vital importancia en este proceso de transformación del que les hablo. En el transcurso de este tiempo ¡rompí la barrera de los 40, joder! Me hice grande y crecí con ustedes de testigos.  

carlita mas madre  

Se avecina el día de la madre (para el que alguna vez escribí el post “Feliz día de la yegua”) y hoy este día tiene otro significado. Porque aunque para mí el día de la madre es una pedorrada o, en todo caso, es todos los días, este año algo cambió en mí. Yo arranqué mi blog con el título “Odio a mis hijos”. Y debo reconocer que ya me incomoda ese chiste. Tal vez, en el tránsito de gestar el libro y parirlo me terminé de consumar mujer, ¡y lo feliz que me pone!   Sólo me queda invitarlas a que recuerden cómo era esa Carla puérpera que escribió su primer artículo “Odio a mis hijos” (si tienén ganas, obvio) y sino aprovecho para seguirlas invitando a que me visiten cada semana, para que polemicemos, para incomodarlas, para mojarles la oreja, para emocionarlas, para que salten, me peleen, me odien, quieran o me feliciten.

Este espacio mío es una conquista conjunta y la maternidad un derecho individual, pero obliga a un respeto colectivo. Que el día de la madre nos sorprenda sonriendo y pensando todas juntas “AMO A MIS HIJOS”

Agrega tu Comentario
 
 
Contactate con RonnieArias.com © 2014 Ronnie Arias. Todos los derechos reservados.