Anoche soñé que mis hijos eran adolescentes y me desperté sobresaltada como si hubiera tenido una premonición horrible. Hasta que no se despertaron y los vi tiernitos como siempre no me tranquilicé. Pero sé que es indefectible que crezcan. El tiempo pasa … para ellos. Por suerte para mí no… mientras dure el bótox (jeje).
La cuestión es que en el sueño los veía tan grandes, que me puse a pensar en lo que me deparará el tiempo en lo que a maternidad respecta. ¿Cómo será ser madre de adolscentes? Siempre escucho frases como: “hijos chicos problemas chicos, hijos grandes problemas grandes”. A veces, me la paso esperando que crezcan y dejen de ser bebes en el afán de volver a conquistar mis 8 horitas de sueño corrido. Pero el remedio suele ser peor que la enfermedad. Encima, nunca falta alguna frase voladora del estilo de: “nooooooo, olvidaaaaaaate, ya no vas a dormir más. Cuando sea adolescente y salga, vas a ver”. ¡Pájaros de mal agüero!. La verdad me puse a pensar en cómo fui yo en la adolescencia, cuando era hija en vez de madre. Yo, justo yo, que siempre jodo diciendo que cada madre tiene el adolescente que se merece … Ahí, el horror invadió mi tarde de domingo.

