La idea era salir temprano para aprovechar el Ferragosto (una fiesta italiana que se celebra el 15 de agosto y que suele ir acompañada de éxodos masivos hacia lugares de playa o montaña… Un infierno) Por eso la idea era rajar al campo.

Nuestro destino, Scopello, y la parada final en en el campo de Giordano en el corazón de La Reserva del Zingaro uno de los rincones más mágicos de Sicilia: senderos angostos y muy antiguos te llevan hasta un oasis maravilloso rodeado del típico ambiente mediterráneo con árboles frutales, olivos, viñedos, y arbustos de lo que quieras, que trepan por un suelo rocoso.
Mirá:
La única cosa posible de hacer en presencia de un paisaje tan alucinante, es asombrarse continuamente: paredes de roca calcárea que se desmayan sobre el mar y una vegetación impresionante. El mar explota de azul muy fuerte y verde.
Foto de la Tonnara.
Es un lugar que desde hace milenios está ahí, protegido y atormentado por las rocas ásperas. Los pastores y los agricultores la cultivaron hace mucho tiempo pero nunca la perjudicaron y por eso hoy, las 1600 hectáreas de la Reserva y 7 kilómetros de costa son un verdadero paraíso natural.
Como será de maravilloso, que todo lo que comimos salió del mismísimo lugar. Pescado fresco (Spigola) a la parrilla junto con unos langostinos gigantes, después los langostinos chiquitos, se sirvieron “crudos” con jugo de limón de los arboles del lugar al igual que el jugo de las granadas que baño el pescado… Aceite de oliva que se hace en la misma casa, tomates, lechugas y aromáticas sacadas del laberinto della insalata (un lugar detrás de la casa donde crecen todo tipo de vegetales…)
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¿Pasará una tragedia? El terrible peligro de histeriquear con el negrito…
piedra libre para para para p……. ;)