Sí, hace un toco que estás sol@. Y sí, es demasiado tiempo. Ya sentís como si estuvieras virgen otra vez, casi como una Barbie, pero con celulitis y la cintura talle 44. O con esa sensación que el pito se achicó tanto que se te metió para adentro…
No quiero juzgar a nadie…
Entrás en esa vorágine, en la cual ya no te acordás que se sentía estar en una relación, lo que se sentía tener siempre alguien a quien llamar, hacer planes y todas esas cosas que antes te parecían boludeces… Esa sensación de que alguien te necesitaba más de lo que te necesitaban los demás.
¿Te acordás cuando vos decidías irte antes de una fiesta, sólo para que pudieran tomar un taxi borrachos hasta su departamento a las 3 de la mañana?, o de eso que te produce, ser lo último que ves antes de caer rendid@. Cuando estás sol@, no hay nadie que te garantice terminar bien después de un pedo chino, ninguna persona cuyos mensajes de texto puedan hacerte sentir bien al toque.
Seguro que pasaste por todas esas sensaciones, pero no te funcionó. Te parecía demasiado aburrid@ y la cortaste. Siempre fuiste quien decidió terminar. Y no es que no hubo buen@s candidat@s. Pero, intentar mucho, no es sinónimo de llevar adelante una relación. Me acuerdo de mí en ese estado y el pensamiento es siempre el mismo: Me gustaría encontrar a alguien, alguien mejor. Alguien como yo. Alguien de mi nivel… Y de esta forma, lo único que se consigue es saltar de relación en relación. ¿O no?
De golpe, te das cuenta que ya pasaron dos años y un@ siente como si tuviera algún tipo de amnesia. Como que no existe el #Pertenecer… Te preguntás, ¿cómo era eso de despertarse antes que ese “alguien”, a preparar el desayuno? ¿Podría hacerlo? ¿Sabría sonreír en el momento justo? Se que suena cursi y casi-dependiente, pero cuando estás enamorad@ de alguien, hay algo adentro tuyo que te mantiene vivo. Es una parte vital de lo que sos. Lo difícil, es ser capaz de dar todo tu amor. Uno necesita sentirse querido. Es tan importante como el agua o el oxígeno. Fuimos hechos para amar y cuando no se tiene una pareja, uno se siente incompleto. En mi caso, es más bien una necesidad biológica.
El problema es que cada día te vas olvidando más… Te vas olvidando de cómo comprometerte con alguien, la forma de acomodar tu vida con otra persona. Lo que no quiere decir que pierdas esos momentos que necesitás para vos y que son indispensables… Pero me gusta esta idea de ser un equipo y trabajar juntos. Uno pasa mucho tiempo solo y te olvidas de cómo compartir. En definitiva, te olvidas de cómo estar con alguien que no sea uno mismo.
Te olvidás lo que se siente ver ese cuerpo desnudo una y otra vez, el aprendizaje de cada arruga y de como dibujar un cuerpo con los dedos. Te olvidas de lo que es sentirse segur@ (imaginate lo que debe ser, si te resbalás en la ducha y te encuentran tres semanas después). Te olvidas del HORROR que se siente al hacer frente a la familia de esa otra persona, de esas mezclas incómodas durante las fiestas. Se te olvida el futuro con letras mayúsculas y tener algo tangible que esperar. Te olvidás de lo que es amar a alguien cuando menos se lo merece. Te olvidás. Te olvidás. Olvidás
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El Amor en Tiempos Patéticos – (Cap.10) – El Casi Arquitecto
Genial, y si… Amnésico eso soy.