Por @PsicoDeFamosos.
La tengo enfrente y no logró hacer coincidir su imagen actual con la de aquella mujer que tanto me calentaba cortando corpiños en Playa Franka. “Doctor, sé que no me va a creer, pero estoy teniendo un sexo muy malo, flojo, soso, livianito, no se me mueve nada.” Moria describía sus encuentros sexuales mientras se agarraba la muñeca de la mano derecha y movía la mano de un lado para el otro en pequeños espasmos, como si le colgara gomosa.

Hace algunos años teoricé sobre un proceso complementario y especular al desarrollo psicosexual del niño analizado por Freud al que denominé “deterioro psicosexual”. A las etapas oral, sádico-anal, fálica y genital atravesadas por todo ser humano desde la niñez hasta la pubertad, corresponderían etapas análogas en la adultez tardía que funcionarían como una especie de compensación. No di a conocer esta teoría esperando el momento de encontrar pruebas que la sustentaran. ¿Podría ser Moria la oportunidad que estaba esperando, che?
“No sé si soy yo o qué, pero ni los sex toys me rinden ahora”. Moría repitió el gesto de la mano que cuelga gomosa mientras yo pensaba en aquellos escritos sobre el “deterioro psicosexual”. No pude evitar trazar las correspondencias: a una etapa bucal en la que el niño descubre la succión, Moria había desarrollado una verba que asustaba a cualquiera, haciendo de su boca un instrumento de castración. La etapa sádico-anal se reflejaba en una autoconciencia del culo caído que hacía que el Ego mismo conspirara contra el Ello del ojete, licuando la libido en instinto de muerte. En cuanto a la etapa fálica, la misma personalidad fortísima de Moria podía hacer que cualquier hombre se rindiera ante su pene simbólico.

Ilustraciones Adrian Karpenkopf . @addrox
Inconscientemente me agarré la muñeca y moví la mano hasta que sonó, repitiendo el gesto de Moria de la mano que le cuelga gomosa. “Moria, lo que te pasa no es algo fuera de lo común, sino que forma parte del desarrollo de nuestro ser psicosexual”. Moria se acomodó en el diván y pude verle la línea de un escote que se había vuelto sinuoso con el paso del tiempo. Seguí: “Necesitás combatir algunos procesos con puro accionar simbólico. Tenés que redescubrir tu potencial psicosexual de antaño y ahí se va todo para arriba.” “Doctor, deje de dar vueltas y dígame qué tengo que hacer”. Tomé aire y disparé: “Disfrazate de bebé, Moria: pedí que te pongan talco en la colita y chupeteá como loca”.
NOTA: Moria se fue del consultorio convencida de que su vida sexual daría un vuelco. Yo me quedé un rato en el sillón. Traté de pensar en mis últimas palabras: ¿Moria disfrazada de bebé con talco en la colita y chupeteando como loca? Perdón a los que leen este post en el horario del almuerzo. ¿Pero no sería una gran escena para una película clase B? ¿No deberíamos conseguir un productor y filmarla? ¿Por qué no le pasamos el link de este post a Axel Kuschevatzky via twitter (@AxelKuschevatzk) para que produzca la película o encuentre gente interesada? ¡Si le quemamos el bocho entre todos tal vez cerremos algo por este lado! ¿No sería genial?
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Querida Susana Gimenez: dejá de darme tanta vergüenza, ¿querés?
Espléndida descripción de una diva devenida a sapo los anuros agradecidos ahora Dr. Que onda con las cosas gomosas es algo para preocuparse?