Por @PsicoDeFamosos.
Marley entró al consultorio como una tromba, llevándose silla, escritorio y diván puestos en el camino. Todavía riéndose por su torpeza un poco robótica, se sacó la campera y la colgó en uno de los percheros de pie. A pesar de un frío que te congelaba las bolas, se quedó en remera, una uLEG, la marca que lanzara algunos años atrás. Empezamos a charlar y mientras hablábamos no paró de relojearme el cuello de tortuga de la polera que tenía puesta. Sabía que algo lo molestaba, después de todo conozco a Marley hace más de una década.
En Psicopatología de la vida cotidiana, Freud nos dice: “si las equivocaciones en el discurso admiten una concepción como la que hemos expuesto (lapsus), es de esperar que ésta pueda aplicarse a nuestras demás funciones motoras”. Mientras me acomodo la erección que me produce siempre citar a Freud, les cuento: Marley detesta que la gente se vista bajo parámetros que él considera “chotos”. El hallazgo surgió en una lejana sesión luego de haber analizado concienzudamente algunos patrones de su comportamiento motor. Su torpeza es una manifestación inconsciente de un deseo profundo: hacer que el otro se cambie de ropa. Marley se tropieza, te choca, hace que te manches la camisa con la lapicera que tenías en una mano y ahí está, no te queda otra que cambiarte.
Por un tiempo, uLEG alcanzó para contenerlo. A través de una marca con la que Marley viste a la gente según cánones propios, el conductor exorcisa sus demonios. Pero ahora ya no alcanza. Moviendo la cabeza de un lado a otro, visiblemente preocupado, me dijo: “Es la Voz Argentina, doctor. Lo que importa son las historias de vida. El programa es emotivo, no puedo andar por ahí chocándome con todo y cagándome de risa”. “¿Pero qué te hace pensar en una recaída, Marley?”. “¿No es obvio, doctor? ¿No vio en el programa cómo se viste El Puma, por ejemplo?”.
Me clavé un whisky antes de la sesión y estaba un poco suelto de lengua, así que sin pensarlo dos veces le armé un tratamiento express para calmarlo. La idea era operar a nivel simbólico en oposición al vox populi que sostiene que para apaciguar los nervios hay que imaginarse al auditorio en pelotas. “Vos imaginate que están todos vestidos como más te guste. Tenés que armarte tu propio vestiario mental”. “¿Vestuario?” “No, no. Vestiario. Como los bestiarios medievales pero con ve corta. En ese vestiario vas a tener a los de Miranda, al Puma, a La Sole y a todos los de La Voz argentina vestidos como vos quieras”.
Ilustraciones Adrian Karpenkopf . @addrox
A Marley le gustó el planteo y pareció tranquilizarse. Pasamos al escritorio para seguir charlando sobre cómo aumentar la base de mi clientela y antes de irse se levantó para saludarme pero golpeó el escritorio con la rodilla. El accidente provocó el vuelco de mi vaso de whisky y el culito que quedaba se desparramó manchando mi pantalón. El conductor me pidió disculpas entre risas y le dije que no se preocupara. Cuando se fue, traté de limpiarme pensando en lo que había pasado. Por una u otra razón Marley quería que no tuviera esos pantalones puestos y eso en algún punto me halagaba.
NOTA: Siempre quise manejar alguna sección de revista sin dos dedos de frente en la que se hagan preguntas muy profundas sobre el mundo de la frivolidad. Así que acá vamos con una pequeña encuesta para iluminar este Día del Amigo: ¿Quién es el que peor se viste en la farándula argentina? ¿Y el que mejor lo hace?
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Bueno y nadie hablo de Marley asi que voy hablar yo!
Por que e vez de cagarse de frio no hace buzos y listo.
Otra cosa que es importante decir que parece un buen ser humano,todos lo quieren,va creo.
Y de bolu no tiene nada!Sera de verdad atropellado pero eso hizo que todos los quisieramos por ser tal cual es,el publico lo quiere,va creo,yo si.
Es como Ronnie,Doctor su publico lo quiere por ser tal cual es,lastima que no este en la tele,asi llevaria un poco de alegria a los que no escuchan radio.