Luismi.
26/10/2012

Por @PsicoDeFamosos.
 
Lo que me mata es la rutina, doctor”. De tantas veces que visitó el país y tantas mujeres argentinas que peinó para adentro, Luismi ya hablaba como cualquiera de nosotros. “Imagínese. Desde el escenario es todo muy fácil. Señalo para abajo a alguna de las que gritan en los lugares preferenciales y después del show la tengo ladrando en la cama del hotel”. No había soberbia en su voz. Luismi parecía sinceramente afligido.
 

 

 

 
Escuchame un segundo. ¿Sabés cuál es tu problema? Demasiado poder en tu parte consciente. Ves, querés y tenés. No hay lugar para mirar sin ver, para sorprenderte con algo que no tengas presente en superficie pero que sí, que esté ahí. Necesitás darle lugar a eso”. Y ahí me despaché exponiendo un tratamiento improvisado que salió demasiado fácil de mi cabeza. “Vas a martillarte el dedo índice hasta dejártelo mocho”.

 

 
Luismi me miraba sin entender. Le expliqué que con el dedo deformado por los martillazos iba a poder señalar hacia un lugar de las primeras filas y sus asistentes deberían adivinar a quién o quiénes se refería. Así, no dejaría de sorprenderse en el cuarto de hotel. Cuando se fue del consultorio, Luismi seguía asintiendo como uno de esos perros que la gente pone en el auto y mueven la cabeza de arriba a abajo y abajo a arriba sin parar. Si había sufrido algún ataque nunca me enteré, porque a los pocos días volvió al consultorio. Estaba eufórico.
 
Cuando se acostó por segunda vez en una semana en el diván, yo estaba por el cuarto vaso de whiskey y me aburría tremendamente. Luismi habló de los últimos acontecimientos y en un momento se paró y me dio un beso en cada mejilla, me dijo “genio” y hasta me golpeó el hombro en un gesto masculino pero cariñoso. “Doctor, gracias a usted ésta ha sido la mejor gira por la Argentina en muchísimo tiempo”. Y ahí me soltó la pregunta. Quería saber de dónde había sacado la idea de su tratamiento.

 

Ilustraciones  HAZ @HoracioAbdala 

 

En general no divulgo información de esta índole a mis pacientes. Pero el whiskey pegaba y Luismi me caía mejor que casi todos los famosos que traté. Así que hice una excepción. Después de la primera sesión, me había quedado la duda de por qué había sido tan fácil construir la narrativa del tratamiento del martillo. Para desentrañar el misterio, me sometí a una concienzuda autoevaluación de mis recuerdos. Ese día no descubrí nada, pero mientras me bañaba al día siguiente, el chiste me vino a la cabeza con la velocidad con la que se vacía la mochila del inodoro en casa.
 
Así que le conté el chiste. Un hombre quiere tener un miembro como una morcilla y acude a un amigo jodón que le recomienda martillarlo un poco cada día. El amigo jodón lo llama a los tres días y le pregunta cómo va todo. El pobre hombre contesta: “De largo sigue igual, pero el color va queriendo. Acostado en el diván, Luismi no reaccionaba. Por un momento noté cierta tensión que me erizó los pelos del culo. Pero finalmente Luismi se entró a reír, me dijo que era un hijo de puta, se paró y todavía riéndose le dio un beso a la botella de whiskey muchísimo más largo y sentido que cualquiera de los que le haya dado a alguna de sus fans.
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6 comentarios para Luismi.

  1. Lili Bentancourt dice:

    Luismi y sus locuras,que dice doc que esta fue su mejor gira?la entrada carisima,su voz genial bueh maso ,sus movimientos y su antipatia con sus fans dejan que desear.
    En los 90 era otra cosa,como cambia la gente doc!
    Le receto alguna pastillita para que sea mas simpatico?La pastilla de la felicidad?jajajaa

  2. pablo dice:

    El color va queriendo.
    que disparate todo!! me mee de risa

  3. Alba_LEP dice:

    Creo que ha sido una de las mejores sesiones Psico, puede que sea porque hubo de todo, martillo, dedos mochos, whisky, diván, Luismi, chiste; o porque con Luismi tengo un cariño especial, básicamente porque en los ’90 él era uno de los ídolos del momento, y yo nací y crecí en esa década, así que tuve mi poster en la puerta del cuarto, tengo mis cd´s y me sé todas las canciones. O, posiblemente sea una mezcla de ambas cosas.
    Teniendo en cuenta el chiste del final le diría que se contacte con Male para los chistes twitteros de los viernes.
    Aplausos de pie para Luismi y para usted Psico, hasta la próxima sesión.

    • ¡Gracias, Alba, por lo que contás acá! Aunque una cosa me quedó rebotando en las paredes hirvientes del cerebro… ¿naciste en los 90? Es terrible la primavera, porque ya me calenté y no sé si me van a meter en cana… ¡decime que naciste antes del 94!

      ¡Un beso!

      • AlbaLEP dice:

        Nací justo en el ’94, pero no se preocupe que ya estoy a nada de la legalidad. Y de la cana ni hablemos, que si apareciera por acá nos llevaría a más de uno…
        Un beso.(:

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