Por @PsicoDeFamosos.
El olor a adolescente que había en el local de comida rápida era irrespirable. Pedí un combo mediano y me senté a esperar en una mesa contra la ventana. El dato que me habían pasado era de buena fuente. En unos minutos Guillermina entraría por la puerta principal escondida bajo su gorrito de lana.
No era la primera vez que Marcelo Hugo y Guillermina hacían esta maniobra para escaparse de los paparazzis. Reconocí el auto del capo de Ideas por la ventana y vi una figura bajar rápidamente. El auto casi no paró. Segundos después, unos tipos corrían tratando de alcanzar a Marcelo, ignorantes de que su primicia se había escabullido por la puerta del local de comida rápida para mezclarse entre la gente.
Guillermina se sentó en una de las mesas del fondo. Sacó su teléfono y se puso a jugar con él. Me levanté, caminé con mi bandeja hasta su mesa y me senté enfrente. Guillermina levantó los ojos sin entender qué carajo pasaba. “Tranquila, che. Sé que estás tratando de esconderte de los fotógrafos, pero no te preocupes. Soy un amigo“. “No, todo bien, pero no me estoy escondiendo de nadie, eh“.
Le expliqué que conmigo no, que conozco el paño. ¡No por nada soy el psicólogo de los famosos! Le dije que sabía que estaban tratando de evitar todo el revuelo de prensa y que el proceso era muy estresante para cualquiera. Yo no buscaba la primicia, solamente quería ayudarla y sumarla a mi lista de pacientes.
“Doctor, le agradezco de corazón, pero no necesito su ayuda. Estoy muy bien así“. Sus ojos no decían lo mismo, así que seguí con el plan y le mostré una papa frita con la que había estado jugando desde hacía un buen rato. Al ver la papa frita cincelada con el cuchillo de plástico, Guillermina soltó un gritito de terror auspicioso que me produjo una erección instantánea.
“Guillermina, te sobresaltaste y pegaste ese gritito porque esto no es una simple papa frita, esto es el Papa Ratzinger“. Las gomas de Guillermina subían y bajaban al compás de mi explicación. Qué buena que está, el cabezón no es ningún boludo. “Tu inconsciente reconoció la similitud fónica entre paparazzi y Papa Ratzinger y por eso tuviste esta reacción. El inconsciente nunca miente. Le tenés terror a los programas chimenteros y yo puedo ayudarte“.
Ilustraciones Adrian Karpenkopf . @addrox
La maniobra fue un éxito rotundo. Guillermina me anotó su celular en una servilleta y quedamos en que mi secretaria la llamaría en la semana para arreglar un turno. Me levanté y tiré la bandeja entera a uno de los tachos grandes del local. Hamburguesa, papas y papa Ratzinger, todo al carajo. Me metí en el baño y me encerré en uno de los cubículos para festejar el éxito comercial como uno debe. Tiré la cadena y sonreí satisfecho pensando en hijos nunca concebidos.
Nota: A todos nos gusta ir de caza, es algo propio de nuestra naturaleza. ¿Cuál fue tu mejor conquista y por qué?
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Maradona soy yo y yo soy Maradona: el temor de Dios, los argentinos y la idiotez
pap ratzinger jajaja xD muy buena historia