Por @PsicoDeFamosos.
Charlotte no para de hablar y me lleva de viaje veinte años en el pasado. Plena época menemista. ¡Cómo la ponía, che! Pienso en el turco y me toco un huevo. Las imágenes noventosas me bailotean enfrente. Estaba más flaco, tenía todo el pelo, viajaba a Miami una vez por año… Charlotte habla y revivo los noventa. La diferencia es que ella los vive hoy, veinte años después.

“Me encanta el shampein, doctor”. Es demasiado. El “shampein”, el uno a uno, la fiesta, el sushi… voy a explotar. No me pasa muy seguido. En plena sesión siento que necesito acabar o mando todo al carajo. Pero no puedo interrumpir a Charlotte y decirle: “Che, loca, pará un segundo que voy al baño, me echo una y vuelvo a escuchar las historias anacrónicas de tu nube de pedos”. Tengo que pilotearla y seguir con el tratamiento. Pero si no puedo clavarme una en carne y sin hueso, al menos me queda “la paja mental”.
La paja mental es una técnica que mantengo desde mis años en la facultad. No es más que un juego intelectual que permite regocijarme con mi genio. Egomanía masturbatoria si se quiere. Para la paja mental con Charlotte se me ocurrió recurrir a una suerte de “sometimiento psíquico”. ¿Y qué carajo es eso? Elucubro un proceso de eso que Freud llamó “conscienciación” a partir de una ficción y creo en la psique de Charlotte una “unidad simbólica” nueva. Sí, un poco como hacen en Inception, la película de DiCaprio dirigida por Nolan.
“¿Shar Pei, Charlotte?”. “¡No, doctor! Shampein”. “Charlotte, acabás de decir que te gusta el Shar Pei.”. “¿Eso dije, doctor?”. “Sí, Charlotte. Es lo que se conoce como lapsus, algo así como un pedito de tu incosciente”. Charlotte se ríe con un jiji europeizado que me calienta todavía más y parece comenzar a creer haberse referido a esta curiosa raza canina. “¿Por qué pensás que te gusta el Shar Pei, che?”. Y sí. No tiene idea. Está todo listo para la estocada final.
La conscienciación es un fenómeno por el cual dos fijaciones psíquicas, una consciente y otra inconciente, se parifican, se hacen una misma cosa. En este caso, Charlotte creía haber tenido un lapsus y “Shar Pei” era la fijación inconsciente. Para lograr parificar esta fijación con “shampein”, la fijación consciente, proseguí: “A vos te gusta tomar shampein, Charlotte. Y mirá qué curioso. El Shar Pei es un perro lleno de arrugas, amarronado, una clarísima referencia al falo de un hombre mayor”. Charlotte se ríe con falsa timidez y no puedo más. Bajo el reparo de mi anotador, acabo en seco.

Ilustraciones Adrian Karpenkopf . @addrox
Hace un rato que Charlotte dejó el consultorio y no puedo dejar de pensar en la relación que une cuerpo y mente. Suena el celular pero no lo atiendo. Siento que estoy muy cerca de entenderlo todo pero la sensación se disipa mientras restriego bien fuerte para sacar el lamparón de la bragueta.
NOTA: “Sean Penn” podría haber sido otro pedito del inconsciente para someter psíquicamente a Charlotte “Shampein”. ¿Se les ocurre algún otro, che?
« Volver atrás

ESNAOLANATION
A mi me parece divina la piba, re simpática.
Es muy viva, pero no le gusta contestar (cosa que me parece bárbaro, porque hay cada bol* en el medio que habla de moral y deja mucho que desear)..
Si es ignorante, o le chup* un huevo la cultura general, es responsabilidad de sus padres que priorizaron otras cosas.