Por @Melinda_SC.
Hay algo terriblemente trillado pero indiscutiblemente metafórico de ese “yuyito” que sale de una baldosa, se asoma de un adoquín, se abisma de una cornisa o se aventura en una grieta. Cada vez que descubro un ejemplar se despliegan una serie de dualidades como natural-artificial, civilización-barbarie, vivo-muerto, ¿verdad o consecuencia?.
Es como encontrarse un router del mundo natural que empieza a transmitir una señal que no tiene relación con el lugar en que uno se encuentra. Te preguntás, -¿hasta dónde irán sus raíces? ¿Será el plantín de algún chino en la otra punta del mundo?
El desborde de lo natural siempre nos toma por sorpresa. En el mundo que nos construimos pusimos las reglas pero nos olvidamos que no inventamos el juego. Conseguir que el seguro del auto cubra el granizo es un claro ejemplo. Por eso que creo que estos yuyos con los que nos cruzamos de vez en vez son enviados para recordarnos el lugar que ocupamos.
Hoy artistas toman su carga simbólica sorpesa, lo sacan a la calle y se expresan : GRAFFITI MUSGO.
Los húngaros Edina Tokodi y József Vályi-Tóth, artistas callejeros y activistas medioambientales, fundaron Mosstika Urban Greenery. Crean instalaciones con musgo en el paisajes urbano. Buscan una “eco-sensibilización”.
Sandrine Boulet interviene espacios urbanos y los resignifica con un mínimo gesto. Menos es más.
La artista londinense Anna Ganforth encontró en el musgo su medio para hacer poesía visual. Se hace llamar: “Mossenger” (moss + messanger). I’ve got mail.
¿Querés sentirte un eco activista? Probá de hacerlo y contame!
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La naturaleza sigue su curso… grande yuyito !!!