Por @Melinda_SC.
El momento en que identificás que verdaderamente basura hay muy poca es irreversible. Hoy estamos inmersos en el “mito del adiós”.
Con lo primero que uno se da cuenta es con el cartón supongo. El fenómeno “cartonero” lo puso en boca de todos. Pero verdaderamente casi todo lo que consumimos puede ser reciclable y reinserto en nuevos ciclos productivos. Lo que falta es que el resto se entere y aceitar el sistema.
Inmersos en el “mito del adiós”. Esta idea de que cuando uno tira algo desaparece, como por arte de magia deja de pertenecernos y se desvanece. Bueno, eso no pasa. Cuando sos conciente empieza a operar una culpa como la judeocristiana cada vez que te enfrentas a un tacho. “Por mi culpa, por mi culpa, por mi gravísima culpa esto va a ir a parar al relleno sanitario”. Mezclada la basura es basura, separada son recursos. Y sobre todo esta palabra es importante: RECURSO. El reciclaje no tiene que ver con una idea ingenua de salvar el planeta, tiene que ver con dar un giro en los modelos de producción, en la generación de nuevas fuentes de trabajo, en la disminución de la extracción de recursos naturales vírgenes. Y sí, en definitiva tiene que ver con salvar el planeta, pero ni tanto… tiene que ver con salvarNOS. Siempre se deja entrever una mirada apocalíptica en la cuestión porque nos creemos muy importantes. Aunque en definitiva somos tan chiquitos en relación con el universo que probablemente no podamos hacer nada al respecto si el mundo pone off.
Lo que sí podemos hacer es elegir cómo queremos vivir mientras. Porque si no se apaga, las generaciones venideras no la van a pasar bien. Y de eso trata el desarrollo sustentable:“ Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades.” Término que se pretende suplantar por el polémico “Economía Verde”, pero esa es otra historia.
Hice un ejercicio una vez, junté durante una semana todo lo que consumí que no fuese orgánico. Cada vez que compraba algo lo pensaba dos veces. Durante 7 días sólo le di de comer a la tierra. ¿Qué me quedó? Una CARGA. Me puse esa mochila, confeccioné un atuendo y virtualmente fui a donde en definitiva mi basura iba a terminar. No se pierden de nada.
Me encontré con uno de los “Trash people” de H. A. Schult, no son una banda musical pero sí se fueron de gira. Estas esculturas del artista alemán recorrieron todo el mundo. Y como él dice “Producimos basura, nacemos de la basura y nos convertiremos en basura”.
La tierra era cosa de antes aunque madre hay una sola.
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