Leeme la película.
26/07/2012

Por @JuanCamposTw

Hace unos días “hablábamos” de las precuelas y de cómo invadieron el cine en los últimos 15 años. Ahora nos toca dedicarnos a otro recurso explotado hasta el hartazgo por la máquina de hacer películas que se llama Hollywood, aunque en este caso no exclusivamente. Se trata de las adaptaciones literarias, libros que se convierten en películas.

 

 

No hace falta hurgar mucho para llegar a algo en este palo: dos de las sagas más exitosas de los últimos tiempos están basadas en libros: Harry Potter y Crepúsculo y, si vamos un poquito más atrás, El señor de los anillos. Mientras que la primera terminó, y la segunda concluye el próximo noviembre, del Señor de los anillos aún nos quedan dos (o, según el director Peter Jackson, capaz que tres) películas que son… ¡precuelas! Parece joda, gente; pero les juro que yo no armo las grillas para que me favorezcan en las notas, es así. Pero no vamos a profundizar en estas sagas, que tienen más tela para cortar que todo el Once. Vamos a comentar globalmente las adaptaciones, y sobre todo de las horribles, que es lo más divertido.

 

Uno de mis directores favoritos es David Lynch. Mulholland Drive, Terciopelo Azul, Carretera Perdida… todos nuevos clásicos, pero hasta los más brillantes tienen su golpazo: el de él fue Duna. La saga escrita por Frank Herbert es uno de los pilares de la ciencia ficción, y sin embargo, y en un acto de achure y megaedición, Lynch resumió todo en una sola película. Claro que podría haber sido una saga, si los números no la hubieran afectado tanto (costó 40 millones y recaudó 30 en los Estados Unidos), pero en definitiva quedó ahí. Si hay algo que rescatar, es la actuación de Kyle McLachlan (el divo de Lynch), más conocido como el agente Cooper de la joya televisiva que fue Twin Peaks, también creación de este director. Y si hay algo que NO rescato es la actuación de Sting. Ojo, lo re banco a Sting actuando, pero…

No.

 

Como siempre, arranco con la ciencia ficción porque soy un maldito nerd obeso, pero la literatura clásica también llegó al cine. Por ejemplo, La Ilíada de Homero. La película se llamó Troya, y está mal en tantos niveles que ni siquiera sé por dónde empezar. Tenía todo para ser un clásico épico: excelentes actores (Brad Pitt, Brian Cox, Diane Kruger), un buen director (Wolfang Petersen, responsable del clásico La historia sin fin) y un guionista de la ostia (David Benioff, productor ejecutivo de la serie Game of Thrones). Y, sin embargo, terminó siendo un bodoque eterno, falto de emoción, falto de aventura y con muchas actuaciones pseudo-shakespereanas que quedaron a medio camino. La tragedia de Helena y los Aqueos terminó siendo una novelita rosa más orientada a gente que quería ver a Brad Pitt y a Eric Bana en cueros que lo que es en realidad. Esto sin contar las omisiones y cambios bruscos que se le hizo a la obra: muertes que no son, héroes que no existen y –muy homofóbico de su parte- el cambiar la historia de Aquiles y Pátroclo, que en la película son primos, mientras que en el original de Homero son amantes.

 

 

Un tipo popular que tiene casi una película por libro escrito es Stephen King. El amo del terror del siglo XX (así le dicen popularmente. No disiento, pero, hey, también existe Clive Barker) no tuvo mucha suerte a la hora de adaptar sus novelas. Claro, tenemos El Resplandor, Carrie y Cementerio de animales, que son clásicos de clásicos, pero también tenemos cosas horrendas como IT (sí, ya se, a todos nos traumó IT de chicos… pero los desafío a verla de nuevo ahora), El cazador de sueños o la increíblemente pésima Tommyknockers. Lo más triste es que todas estas obras, en libro, son buenas, pero las pobres realizaciones y las pésimas actuaciones (y no me hagan hablar de IT, en serio) las tiraron al bombo.

En los últimos años hubo cuatro intentos de saga que salían de libros: La materia oscura, Eragon, Narnia y Percy Jackson. De esas tres, la que más “suerte” tuvo fue Narnia, que logró llegar (raspando) a las tres películas. Percy Jackson no fue tan mal, y tendrá una segunda parte pronto, mientras que Eragon y La materia oscura (la primera entrega, La brújula dorada, fue la que se adaptó) quedaron con apenas una película en los cines y un proyecto abortado por los pésimos resultados obtenidos. Y La materia oscura no era mala, sencillamente no pegó. Eragon… bueno… le va muy bien con los libros. Dicen.

 

Trailer Eragon:

 

Y así podríamos seguir días, desde las Brontë y Jane Austen hasta el mismísimo Bioy Casares tuvieron sus adaptaciones en la pantalla grande, con aciertos y (muchos) desaciertos. El caso es que adaptaciones literarias seguirá habiendo, y los lectores seguirán quejándose. Algunos con razón, algunos con menos razón y ciegos de fanatismo, y otros ni opinarán.

Para cerrar, les recomendamos estar atentos a dos películas basadas en libros que veremos pronto: Las ventajas de ser invisible, inspirada en The Perks of Being a Wallflower, de Stephen Chbosky y, más adelante, Cincuenta sombras de Grey, que está siendo adaptada por Bret Easton Ellis (autor de Psicópata americano) y es la novela del momento, que logró llegar a las listas de los bestsellers gracias a sus polémicas descripciones de relaciones sexuales sadomasoquistas. No digan que no les avisé.

 

TRAILER Las ventajas de ser invisible:

 

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11 comentarios para Leeme la película.

  1. Sofi dice:

    La Brújula Dorada está mal hecha, los hechos cambiados de lugar y como que le falta algo, igual me hubiese gustado que intentaran con la segunda para ver si arreglaban la primera jaja

  2. Jesús dice:

    Generalmente no leo criticas, de hecho no lei la critica en general fui leyendo por partes lo que me llamo la atención (sacarle el jugo, la Vit C a la nota) y me quede con Invisibles, que me aprecio muy tierna.

  3. Bello dice:

    Uffff, cuanta info! Cuanta verdad!!! Gracias Juan!

  4. Alba_LEP dice:

    Primera vez que leo algo escrito por vos Juan, y la verdad me gustó, me gustó mucho.
    En cuanto a comparar a Harry Potter y el Señor de los Anillos con Crepúsculo no estoy del todo de acuerdo, puesto que la última no era destinada a todo tipo de público. Me refiero a que, cuando ibas a ver Harry Potter (quizá no demasiado en las primeras películas) o el Señor de los Anillos podías encontrar adultos fascinados con las historias, pero con Crepúsculo el público fue más adolescente. Incluso, Harry empezó siento para niños, y la última película era para mayores de 16 años (sé que en las salas eso poco se respeta, pero al comienzo de la película lo decía).
    Todo lo que decís sobre “Troya” es muy cierto se cambiaron varias cosas, y se basaron sobre todo en los músculos de Brad Pitt, cosa que, desde mi perspectiva, le quito mucho.
    Volví a ver IT hace poco, y entiendo perfectamente a lo que te referís, volverla a ver cambió mucho de lo que pensaba de esa película.
    Espero leer más pronto, un saludo.(:

  5. Ojo que la precuela de El Señor de Los Anillos que se viene no es un invento para sacar plata. El mismo autor de la saga escribió The Hobbit hace muuuuchos años

    • Juan dice:

      Por supuesto Sergio! El Hobbit me acompañó en mi más tierna infancia. Pero, sigue siendo una precuela, en el sentido de que sale después de la historia final. Solo eso.

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