Vértigo: El Precipicio del Puerperio.
26/09/2012

Por @CarlitaCz.

El puerperio es, en sí mismo y aunque nadie lo diga, un estado muy cercano a la demencia. Vos no sos vos, no te reconocés, vas por la vida entre ajena y enajenada, estás donde querías pero incómoda con la situación, feliz pero angustiada, sos la todo dulzura pero capaz de asesinar… sos King Kong colgando de la antena del Empire State, con tu bebé en una mano, el camisón corrido, una teta afuera y chorreás leche. VÉRTIGO: EL PRECIPICIO DEL PUERPERIO.

 

 

Sos madre pero no te sentís mujer, por fin lo lograste pero no te alcanza, mirás pero estás ciega, todos te visitan y nadie te escucha, y cuando te oyen sentís que no te entienden… no saques conclusiones apresuradas: lo que tenés es sueño.

 

Una se siente medio LOCA. Porque te das cuenta de todo pero no podés evitarlo. Registrás tu desborde mientras te desbordás, es como que te ves hacer lo que hacés desde afuera y mientras lo estás haciendo. Estás como desdoblada en dos y al mismo tiempo. Y ya sea por la revolución hormonal, porque el bebé llora, por la depresión posparto o por el agotamiento acumulado de semanas, todas, tarde o temprano, pasan por esto. Vos estás mal y no importa que tu marido te acompañe ni todo lo que el pobrecito haga: NADIE TE PUEDE AYUDAR. En esto, ESTÁS “SOLA”. Es raro, yo creo que primero parís a tu hij@, pero, recién después de esta etapa, te parís a vos misma. Como si ese “oscurantismo” fuera nuestro propio canal de parto. Es denso, es intenso y no es que no te veas a vos misma: te ves y te desconocés o te odiás y simplemente no podés hacer nada al respecto. Estás ahí atascada hasta que te decidas a atravesarlo. Y lo vas a tener que hacer, por las buenas o por las malas. Siempre es mejor por las buenas aunque, de más está decir, yo lo hice por las malas (se los cuento en la columna de la semana que viene)

Yo no soy terapeuta, ni se más que nadie ni un carajo, solamente atravesé por esa experiencia dos veces, aunque para la segunda vez ya estaba preparada porque sabía lo que se venía. Igual, cuando ya tenés otro crío que te necesita, te ayuda a salir de adentro de vos misma. Tal vez su luz te ilumine en ese momento tuyo de “oscuridad”. Una osuridad interna, o mental, o emocional, por momentos … porque mientras tanto estás cuidando a tu bebe, dándole la teta, cambiando pañales, limpiando mierda, ordeñándote las tetas. Pero, mientras, también sos feliz y agradecés a la vida eso tan hermoso que llevás a pasear en el cochecito. Todo pasa al mismo tiempo. Y tu marido te dice: “¿Cómo te ayudo, amor?” y vos te ponés a llorar porque no sabés, o porque sabés que, en realidad, en ese lugar de soledad, nadie te puede ayudar. Porque en ese momento TENÉS QUE BANCÁRTELA AHÍ. Creo que esta etapa es decisiva, necesaria, transformadora. Es bestialmente alucinante. Pasar por eso TE TRANSFORMA EN ESA NUEVA MUJER MADRE QUE SOS AHORA.

Lo que no se puede creer es que nadie nos prepare para este momento. Que no hablemos de estas cosas. Decir liviandades del estilo: “hay shí, tipooooo, te ponés re tonti, no shabesh, tipo que me quishe re morir, boluda, maliiiishimo!” Eso no es hablar. Es peor. Que las mujeres no tengamos la cultura de transmitirnos estos conocimientos dice mucho de la historia de nuestro género. Porque cuando las llamadas “BRUJAS” se juntaban con otras mujeres y hablaban de los que les pasaba en el cuerpo las quemaban en la hoguera. No estamos mal porque nos pasan estas cosas, no hay que esconderlo. Estamos mal porque no lo hablamos, no lo compartimos y no lo enseñamos. Cuando lo hagamos vamos a ser mejores: mejores mujeres y mejores madres.

La buena noticia, y lo que no me canso de repetirle una y otra vez a cada mamá puérpera que me cruzo donde sea, aunque no la conozca, en el supermercado, en un consultorio, o en el subte, es que se pasa. Y una vuelve a ser una misma y asentirse dueña de sí y le vuelve el alma al cuerpo y, aunque siga con sueño, vuelve a tener ganas de ponerse guapa y a sentirse linda. Volvés a tener ganas de hacer cosas y dejás de ser esa autómata que le ponés garra y onda para hacer todo, aunque no te sientas presente en ninguna de las cosas que hacés. Entonces, hagan foco, mamis puérperas: LA BUENA NOTICIA ES QUE ¡SE PASA!, ¿OK?. Cuando se angustien, acuérdense de esta yegua, que un domingo a la tarde pensó en ustedes, y repítanse como mantra mientras lloren dando de mamar: “sepasasepasasepasasepasa

 

PD: Se lo dedico a mi hermana Juli, que surca momentos como estos con una entereza admirable y que anoche vino con su marido a una reunión con amigos a mi casa. Este post es para ella que, entre sollozos, gritó: “¡Chicos, hoy me puse rimmel, ¿ok?!”

 

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31 comentarios para Vértigo: El Precipicio del Puerperio.

  1. Cecilia dice:

    Buenísima nota !!! Siempre dije : por q nadie me contó esto!!!!!????? Por q no me sentaron y me dijeron “escucha…. Se sufre… El parto duele duele mal y desp la pasas peor. Pero todo pasa!!!” Yo necesitaba q me lo digan !! Y nadie me lo dijo pero hay otra verdad: es hermoso ser mamá !! Beso !!

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