Por @CarlitaCz.
Y se vinieron las vacaciones de invierno, no más. Formalmente arrancaron este lunes que pasó, pero mis pibes se piensan que ya arrancaron hace bastante, porque los estuve llevando a los PRE- estreno de los shows infantiles que hacen para prensa… Puedo escuchar lo que están pensando y les digo que:¡SÍ. ES GRATIS Y NO ME SIENTO MAL NI ME DA VERGÜENZA!. NO SOY UNA MANGUEADORA PROFESIONAL. ES LO QUE ME TOCA, ¡ENVIDIOSAS! Es solo un llamadito al celular. No tiene nada de malo y, encima, me lo hacen ellos a mí. No tengo por qué andar renegando.
La cuestión es que mis pibes se piensan que es Carnaval desde hace ya 10 días o más.
Les digo que con esto de las PRE vacaciones y los PRE estrenos, más el libro que tengo que terminar de escribir para dentro de tres semanas y la mar en coche, estoy patas para arriba, mi vida tiene jornadas de hasta 47 horas y mi cara desarrolló una suerte de bolsas color verdusco debajo de los ojos, que más que feas, son realmente notorias, pero que a mí me envejecen 5 años. Ya esta altura de la turné ¡5 años es una bochaaaaaaaaa!.
Encima, Brunito, el menor, parece no registrar en lo más mínimo las bajísimas temperaturas de las últimas semanas. Le importa un pito, y considera que es de extrema urgencia y primordial importancia sostener sus visitas al tobogán y el arenero. Creo que si no lo llevo, se va solito.
Considero una militancia el hecho de llevar a mis chicos al teatro, así que me fumo lo que sea. Brunito el de 1 año y 9 meses ya se banca las obras enteras a las que llevo al de 7… pero el de 7, obviamente, no se banca ni en pedo ir a cantar “Saco una manito y la hago bailar”. Yo tampoco. Pero cuando ves a tu pibe sonriendo hipnotizado, moviendo la manito como un muerto vivo marchando atrás de un vivo infiltrado, se te estruja el corazón. Ya sé: la metáfora no fue tierna. Pero yo tengo los huevos al plato de tanto niño. Gracias que quiero a los míos. Los demás no tienen por qué causarme ninguna simpatía.
Pero, volviendo a la vasta oferta teatral, ya me clavé como 6 espectáculos, y todos antes de que arranquen las vacaciones, gracias a los pre estrenos que les dije. Pero esto recién empieza y todavía me quedan otros tantos por “degustar”. Así que, ustedes no se salvan: aquí comparto.
Ahora, hete aquí que, el otro día, en el medio de una función de “Los Cazurros” no va que me llevo un sorpresón. Nosotros ya somos habitué hace tres años de Los Cazurros, pero la semana pasada pasó algo tremendo… Pablo “Cazurro” dijo: “y para luchar contra el mal, necesitamos que uno de ustedes, chicos, nos ayude”. Yo estaba dándole juguito y galletita a Bruno, que estaba a upa mío, ya meado como es su costumbre (yo meada también por mi hijo, lo que es inevitable) y cuando levanto la cabeza Benja estaba actuando en el escenario, pegándoles con un garrote a unos extraterrestres que gritaban “MUETE, MUETE, MUETE”. Hasta ahí genial: orgullo, emoción, adrenalina, sorpresa.
El problema fue cuando se bajó se escenario y me esputó las siguientes palabras: “Mamá, ya sé lo que quiero. Yo quiero actuar. Me gusta estar en el escenario”. ¡PLOP! “¡Ah, no, colgó y moiro!”, como diría mi abuela. . ¡ASÍ NO! Yo todavía no termino el libro y éééééélll quiere actuar. ¡Pero estamos todos locos! Siete años y quiere actuar. Como si lo llevara y trajera de pocos lugares ahora lo voy a tener que llevar y traer de castings y grabaciones… Benja, dejate de joder, andá a laburar si querés hacer algo por mamá!. ¡¿Pero por qué no nos dejamos de joder un poquitito?! A VER SI ME ENTENDÉS: ¡NI EN PEDO, NENE!
« Volver atrás




Y no importa cuanto te esfuerces, finalmente, cuando estas reventada de llevarlos aqui y alla, y solo queres un pasaje a la concha de lora, te miran demandantes y dicen: “Ma, que puedo hacer? Estoy aburrido!!!!!!!!!!!”