Por @CarlitaCz.
Los primeros 2 años de un niño son el purgatorio en la tierra. Pis, caca, leche, vómito, poco sueño, pocas palabras y demandas constantes. El segundo hijo, permítanme advertirles, es básicamente un Dejá Vú de todo lo que, por algo, te habías olvidado. Quiero aclararles que el mero hecho de haber tenido dos pibes no significa, ni por asomo, que quiera pasar dos veces por las mismas experiencias. De hecho, si lo pienso bien, salvo lo estrictamente muy bueno y muy lindo… no me sometería a casi nada de lo mismo.
¿¡Qué necesidad hay de repetir las cosas?! ¡Y a esta altura de la tourné vengo a darme cuenta! ¡Demasiado tarde, negrita! Tarde piaste: ahora ya es hora de “TODO OTRA VEZ!
Otra vez las reuniones de papis, la plaza en el arenero (¡con el asquito que me da!), otra vez las peleas con los otros nenitos porque todos quieren el juguete del otro pero ninguno entrega el suyo, otra vez la adaptación en el jardín, otra vez leer los mismos cuentitos, ver las mismas pelis (ni hablar de volver a ver a BUBBA EN LA GRANJA, que es para dispararse en las pelotas), los carísimos bolsones de pañales, otra vez el disfraz de gauchito y, lo peor de todo: los cumpleaños infantiles.
¿Qué me dicen de los cumples cuando son chiquitos? Me había RE olvidado del horror de llevarlos a los cumpleaños de los mini compañeritos del orrrto y tener que quedarme todo el cumple (3 horas laaaaaaaargas) hablando con las otras mamis de las boludeces más insospechadas, mientras tu pequeño va y viene controlando que no vayas ni al baño sin él o ella. Porque para ser indefensos… son chiquititines, pobrecitos. Pero para controlar son unos titanes gigantes, los muy guachitos.
Encima Bruno, es un caso aparte. A él le gusta “crear” con la comidita. ¿Vieron cuando todos los otros niñitos están en el pelotero o con los animadores? Bueno, él aprovecha ese “vacío de autoridad” para agarrar su vasito vacío de Fanta y llenarlo de chisitos (ahora se llaman Cheetos), o papas fritas. Los pone en el vasito… los pasa al platito… los chupa un poquito, los pasa al vasito y… los deja en el platito, de donde después lo agarra algún otro pequeño mequetrefe distraído. Y yo… me hago bien la boluda. Lo único que me falta, encima, es tener que ir a cuidarlo a una fiestita ajena. Bastante que me fumo a los papis y mamis que me hablan haciéndose los graciososones, para quedar bien con “la de la tele”. Ahora cagué, después de esto que escribo: o me retiran la palabra, o no me invitan más al pibe.
Eso de las fiestas infantiles es un plomo. Ya no hablemos de los costos, porque sino acá no se ríe nadie. Hablemos mejor de la equivocada decisión de festejar en un pelotero, el mismo día, con la familia y los compañeritos: ERRROOOOOORRRRR. Te la pasás más preocupada por el cattering para los adultos que por ver si los nenes la están pasando bien o necesitan algo… porque, con esto de “evitar un abuso” (lo cual está muy bien), vos que te gastaste caso dos lucas en todo el chiste, cuando se caga un nenito, encima, tenés que ir y limpiarle el culo vos. Y una ya tiene incorporado el culito y el olor a caca pero de su nene… cuando te toca otro ya es TOO MUCH. Especialmente después de haber pagado una cifra lo suficientemente abultada como para que me lo limpien a mí. ¡PERO NO!
Pagás, atendés a los grandes, apurás a las mozas y sacás fotos. Sos la Moulinex del salón: “bate, amaza y hace bollo para pizza”. Encima siempre tu marido viene con un “¿Viste qué divino cuando …?” Y no, obvio, no lo viste. ¡¿Cuándo carajo lo vas a ver?!
Volviendo al cumple al que llevé a Bruno el domingo, lo peor de todo, después de hablar giladas y terminar comiendo unos “sanguchitos” horribles, sin relleno, para matar el tiempo… llegó el momento de la despedida. Yo me la había pasado despotricando contra el “bravo y rompetuti” de mi hijo menor, cuando veo que el guachín, haciendo despliegue de su seducción empezó a saludar con un beso con ruido a cada uno de los adultos. Así, espontáneamente, de motus propio y, para rematarla, le tiro un “choque los cinco” a cada uno, otra vez. ¡Qué manía los pibes de hacerla quedar mal a una! Hasta ahí yo era “la famosa”, “la mami genia” y con el “Choque los cinco” descendí, de un saque, a la categoría: “ESTA SE QUEJA DE LLENA”. Ok, Brunito. Quedamos así. Ya me vas a necesitar.
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buenisima tu nota!! la verdad q bodrio son los cumpleaños de los niños!! (y los papas y mamas, a mi gusto son un plomazo… dignos de un estudio antropologico!)… por eso para el cumple de mi hija voy a hacer como en los viejos tiempos (nada de mc donald´s y demas modernismos)… me voy a llevar una torta, una piñata y unos dulces al kinder, yme evito un monton de “detalles” sociables!