“Kill Teens” – La pesadilla adolescente.
18/09/2012

Por @CarlitaCz.

Mi casa sigue revolucionada por Rosh Hashana. Bueno en realidad la pirámide (que figura poco feliz para esta celebración) hecatómbica tiene en la cima a mi vieja, seguimos sus hijos, mi marido e hijos y por último la casa; que salvo por esa mancha de humedad del rincón que es “reincidente” se porta bastante bien.  Así que mientras cocino (sigo cocinando, hasta el infinito y más allá) vocalizo estas lineas introductorias telefónicamente para esta nota que no tendrá 5773 años, pero sí 5220 horas (las conté, te lo juro porque esta Jalá de Miel no me leude)

¿Y porque quiero re-publicar está nota en particular? Agarrate nena…este viernes, día de la primavera!!. Deja de llover el jueves y por el bicentenario de la batalla de Tucumán el lunes es feriado, así que los adolescentes van a quedar en pedo colgados del Planetario hasta el mismo martes por la mañanita.

 

Anoche soñé que mis hijos eran adolescentes y me desperté sobresaltada como si hubiera tenido una premonición horrible. Hasta que no se despertaron y los vi tiernitos como siempre no me tranquilicé. Pero sé que es indefectible que crezcan. El tiempo pasa … para ellos. Por suerte para mí no… mientras dure el bótox (jeje).

La cuestión es que en el sueño los veía tan grandes, que me puse a pensar en lo que me deparará el tiempo en lo que a maternidad respecta. ¿Cómo será ser madre de adolscentes? Siempre escucho frases como: “hijos chicos problemas chicos, hijos grandes problemas grandes”. A veces, me la paso esperando que crezcan y dejen de ser bebes en el afán de volver a conquistar mis 8 horitas de sueño corrido. Pero el remedio suele ser peor que la enfermedad. Encima, nunca falta alguna frase voladora del estilo de: “nooooooo, olvidaaaaaaate, ya no vas a dormir más. Cuando sea adolescente y salga, vas a ver”. ¡Pájaros de mal agüero!. La verdad me puse a pensar en cómo fui yo en la adolescencia, cuando era hija en vez de madre. Yo, justo yo, que siempre jodo diciendo que cada madre tiene el adolescente que se merece … Ahí, el horror invadió mi tarde de domingo.

La adolescencia no es algo que yo tenga tan lejos. El hijo adolescente de mi marido, Felipe de 18 años, vive con nosotros en casa. No un día a la semana o dos fines de semana al mes, ni viene de visita cuando quiere. VIVE en casa………………………………cri,cri………………….cri,cri……………….

Fui buena hija, buena alumna, muy buena persona y muy, pero muy, pero muy salame. Como la mayoría de los adolescentes. Me cagaba en todo lo que podían pensar de mí, me gustaba provocar, mentir y ponerme en riesgo. Lo que hace la mayoría de los adolescentes. Cuando tenía 18 años un tipo que era el capo de la ONU para Latinoamérica, además de tío lejano mío, me miró y me dijo: “la adolescencia es una enfermedad que se cura con los años”. Lo odié. Me pareció un pelotudo, algo que con los años no cambió mucho sinceramente. Pero algo de razón tenía. No sé si la adolescencia la definiría como una enfermedad, pero sí como un padecimiento para todas las partes. Un estado de dicha cuando se está con amigos y de sufrimiento con cadencia de altiplano cuando se está en la casa con los padres. En la adolescencia se desprecia a los padres. A veces, cuando uno crece y tiene hijos, termina comprendiéndolos, pero a veces, eran estúpidos no más. No publico una foto de “Feli”, cosa que sería más que inverosímil y que me encantaría (es realmente guapo) porque estoy segura que podría consumar el acto de asesinarme, con el que seguramente debe fantasear de vez en cuando. Con seguridad debe pensar que soy insoportable, que ya no me acuerdo cómo era ser adolescente, le debo dar vergüenza y…encima soy la mujer del padre. En fin. Quiero decir que convivo cotidianamente con un adolescente, además del perro, gato, peces, mis hijos de 1 y 6 años, además del padre de todas las criaturas. ALGO debo haber hecho para merecerlo y muy probablemente haya sido en la adolescencia.

A mí me gustaba la música heavy y el punk rock, entre otras cosas. Imaginate. Te la encargo.

Igual, materias me llevé solo 2 en tercer año y terminé el secundario a los 16 años.

Me saqué las obligaciones de encima para poder hacer quilombo tranquila y que mis viejos, además de no enterarse, no me rompieran los quinotos.

Hice bardo. Pero nunca les di demasiado trabajo.

Se enteraron tarde. Salvo aquella vez que mi viejo volvió antes del trabajo.

En realidad 2 veces volvió antes y las dos veces me enganchó en alguna cagada.

La primera vez llegó y yo estaba con mi novio a pleno, los dos en bolas y la ropa tirada por toda la casa.

Pero zafé porque había trabado las puertas. Los padres no quieren pensar que su hija de 15 ya no es virgen y le creen cualquier fruta.

 

La segunda vez no pude: Papá fumaba Le Mans Suaves largos y siempre guardaba algún paquete en su mesa de luz. La cuestión fue que esta vez yo no había trabado las puertas con pasador. Papá no podía volver, creía yo. Eran las 2 de la tarde y, antes de poner Amo y Señor me fumé un pucho, después de comer, con las patas arriba de la mesa del comedor diario. La puerta quedaba a menos de 1 metro… En eso: entra.

El ambiente pequeño y de techo bajo parecía Londres. Creo que al principio dudó que fuera yo porque no me podía ver bien.

PAPÁ: ¿Carla? ¿Sos vos?.

YO: Sí, pá. – dije con vos de gallina acogotada.

PAPA: ¿Estás fumando?..

YO: NO – tratando de hacerme la relajada.

PAPÁ (indignado): ¿Pero sos boluda?- me dijo mientras agitaba el humo con la mano derecha para tratar de disiparlo y reconfirmar que, efectivamente, se trataba de mí.

Me miró, furioso y me dijo: “ME DEFRAUDÁS, agarró lo que vino a buscar y se fue. ¡UFFF! Fue intenso. Igual, después me lo repitieron unas cuantas personas a lo largo de mi vida, especialmente mi ex marido. Y, seguramente, me lo dirán mis hijos cuando sean adolescentes.

Yo no disfruté mucho mi adolescencia. Para empezar, fui una púber hiper-precoz y a los 11 ya tenía el cuerpo de una mujer. Odié la vida. Asi que no recuerdo mis años “teen” como un momento al que me gustaría volver. Fue una etapa de bastante oscuridad, lo cual es curioso ya que casi todo lo que más me gusta hacer lo descubrí siendo adolescente. Lo que sí me gustaría volver a vivir es esa sensación de eternidad. Esa inconsciencia absoluta de la finitud o de lo imposible. El espíritu de querer cambiar al mundo y la certeza de poder lograrlo. Eso era genial. Eso es lo mejor de la adolescencia. Pero los adolescentes… ¡por favor! Como diría mi madre: ¡son la peste bubónica!

No sé cómo es que, de repente, esos nenitos risueños de oyuelitos en los cachetes y mirada de suricato se transforman en “eso”. Me da pánico. Pero lo cierto es que un día te descubrís a punto de ahorcarlos porque se hacen los DARKY (ó EMO, ó lo que sea) y te dicen que te odian y que “odian esta vida de mierda” con computadora, Play, equipo de música, guitarra, tele y DVD en su dormitorio. Solo les falta el frigobar y el inodoro, pero te odian. No te ayudan ni en pedo, dejan todo tirado y si les pedís algo te ladran. Pero ellos, bucólicos e incomprendidos, te óóóódian! Odian su suerte … ¡desagradecidos de mierda, vayan a laburar!

Y vos sos una mala persona porque los reprendés. ¿Por qué?, ¿eh?. Si solo se llevaron 9 materias. No los entendés. Estás re-lejos. En otro mundo que ellos desprecian. Y un día tienen novia, y oscilan entre que garchan en tu cama cuando no estás y que desaparecen 3 días hasta que gritás lo que más odiaste que te griten: “¡ESTO NO ES UN HOTEL!” ¡JA!, Ahí tenés. Lo dijiste. Igual que tu vieja, pelotuda. Ahora ya no te van a respetar nunca más.

Lo malo de cuando uno crece, y en esto le doy la derecha a los adolescentes, es que te olvidás cuáles son las cosas verdaderamente importantes en la vida. Cuando sos grande, todo pasa a ser una boludez menos tus preocupaciones que son urgentes (y en general bastante boludas). Los espacios para experimentar, descubrir, jugar y flotar…  ya no están. Por eso nos tienen lástima y poca estima…  ¡Qué miedo, la que me espera!

Cuando te hacés grande, perdés la memoria. Te olvidás de esas cosas que, en su momento, te parecieron lo más. Te olvidás de todo eso que construyó tu colchoncito de felicidad con el que amortiguás los momentos amargos de la vida. Uno se va alejando de sus propios momentos felices. Los adolescentes, en cambio, exacerban esas intensidades. Son intensos. Hacé esta prueba y decime la verdad: ¿acaso te acordás, por ejemplo, lo que sentiste el día que probaste por primera vez un helado de chocolate? Seguro que no. ¡Pero hasta un nenito lo sabe!.

 

« Volver atrás

26 comentarios para “Kill Teens” – La pesadilla adolescente.

  1. Griselda dice:

    Yo tengo un pequeño prepúber de nueve como Claudia… Y asoma sus garfios de vez en cuando, pero todavía lo domino.
    Sin embargo lo estoy viendo venir, y yo como adolescente no fui muy agradable… rateadas, escapadas fuera de casa, dormir en la calle, embarazo y aborto… faltó la droga que por suerte nunca rozó mi puerta, ni el alcohol que detesté siempre.
    Ah… tengo miedo de lo que será la adolescencia de mis dos hijos. El chiquito tiene cinco y es más vivo que el hermano…
    Madre mía…

  2. Susana dice:

    No quiero que mi chiquitín crezca. Aún es adorable, con un genio de mierda, pero adorable.

  3. cristina dice:

    sos una genia!!!!!! yo tambien repito las mismas palabras que me decia mi vieja…..y es como si esa pelicula ya la vi jajajajaa. nadie me dijo lo dificil que era criar a un adolecente y lo pelotudos que son!!!! pensar que asi debo haber sido yo y me creia una reina con la verdad a flor de boca jajajajaja….. pero ahora son mas pelotudos de lo que era yo….lo mismo la sigo criando y mas adelante le comprere las pastillitas para no ser abuela …..la re puta que los pario!!!! jajajajaja. muchos bs

  4. nora dice:

    excelente la nota como siempre carlita!! por suerte mis hijos ya son adultos y papas asique les tocara a ellos lidiar con mis hermosos nietitos cuando lleguen a la adolescencia!!!!!!!!!!!!!!!!! yo ya lo pase y no los envidio!!!!!!!!! ja ja ja

  5. Emmanuel dice:

    ME ENCANTA ESTA COLUMNA!!! ♥

  6. Bello dice:

    Ay Carlita la puta madre!!! mi hijito unico, tiene 13…por dios que dificil, fui madre joven con lo cual se supone, soy piola, divertida, y “tengo que entender”, pero no es asi !!! es mi polluelo, no entiendoooooooooo !!! y es tan pavoteeee y se que me odia porque sus compañeros me quierennnn !!! es tan complicada la linea entre el entendimiento de lo que sabes que le esta pasando, que no es un bicho raro, y las ganas de matarlo por las pelotudeces que hace, sus reacciones, y que te des cuenta que entre dientes…te trata de pelotuda!!! que dijiste???? nada mama!!! jejeje

  7. Ana Laura Gallino dice:

    No paro de reirme, por las cosas q hice y las q espero mi hija de 10 años cuando llegue no haga, aunq entiendo q es inevitable.

    Fantastico todo lo q contas, solo espero cuando me llegue el momento, tener todas las pilas y poder contenerla.

    Gracias por hacerme reir tanto!!!!

  8. ana vz de bahia blanca dice:

    amo leer tus notas!!!me divierten muchisimo!!no tengo niños,no me pesa en absoluto el tema,pero igual leo tu columna!

  9. Maru dice:

    Yo aprendi eso con mis hermanos, mi vieja tubo 4 hijos una cada 10 años casi. cuando yo tenia 15 llego el ultimo y esa cosita hermosa que adoraba cuando era un bebe ahora es un adolescente insoportable. Asi que deseo que mi hija se quede en sus adorables 2 añitos por un buen rato más. con mis hermanos aprendi muchas cosas pero con mi vieja aprendi que ser vivo es aprender de la experiencia del otro.

  10. Romina dice:

    me encantóoooo! aunque me sentía un escracho, me gustó la adolescencia, esa necesidad casi biológica de estar con tus amigos, ese odio a tus padres que te salía de las entrañas, reirse de lo más estúpido hasta llorar y que te duela la panza sin importar si era en la calle, el colectivo o el aula…ojala no lo olvide nunca, será por eso que disfruto mucho trabajando con mis pacientes adolescentes! besos Carlita, sos una genia!

  11. Carolina dice:

    yo era buena, pero muy rebelde, me llevé hasta los recreos, creo que quedé libre todos los años, me quedaba dormida en el fondo del aula…,llegué a ir alcoholizada al cole, me rescató una compañera divina que me llevó hasta casa, me acostó en la cama de mi vieja y se fué… yo carecía de maldad y como estaba “buena”, las conchudas de mis compañeras me odiaban, excepto dos o tres!!
    Un beso enorme, me encanta lo que escribís!!

  12. Gonzalo dice:

    Carla!

    Creo que el miedo de que los pibes crezcan va de la mano con el MAL MAYOR: parecerse a nuestra madre!

    Juramos mil veces que no seriamos iguales y zas… LA FRASE como la de Esto no es un hotel! jajaja!

    Yo me pongo a pensar y mi adolescencia fue re tranqui. Ni una materia me lleve. BOLUDOOO!!!!

    Beso linda!

  13. cynthia dice:

    la verdad que cierto…,uf yo era terrible en mi adolescencia, pero de ahi saque vivencias para aclararle algunas cosa a mi hija de 16, igual me vuelve loca y aveces me contesta y hace de las suyas y cuando la descubro le digo_:yo ya lo hice antes q vos,y me manda a cagar q hago?son solo momentos pero me ama y yo a ella,. y a su hermanito de 6 si todavia me falta el. besos

  14. Flor dice:

    Si! por favor que alguien recomiende un libro de ayuda para madres de adolescentes o pre adolescentes!!!! (mi hija tiene 13 y ya está insoportable). Ya no sé como actuar!!

  15. griselda dice:

    querida Carla,si cuando son bebés rompen las pe.lo.tas;al adolescer te las fulminan!!!.
    Añoro los tiempos en que les ponía caramelos a escondidas en los bolsillo.Hoy,viernes a la tarde,parto a la farmacia a proveerme de…FORROS!.El farmacéutico todavía no se explica mi cara de culo,a pesar de tantos forros que llevo comprados!!.
    Con todos sus quilombos,cuestiones,caras de orto inexplicables,etc…los amo apasionadamente!!!

  16. Claudia dice:

    La verdad es que es patético repetir las mismas frases que te decía tu vieja, me sorprendo diciéndolas y me quiero matar. ¿Cómo será comprender a un adolescente? Alguna vez leí por ahí que uno se vuelve viejo cuando le empieza a molestar la música fuerte.
    Te digo que hoy por hoy un pibe de 9 años tiene una pre-pubertad que da miedo, oscilo entre sacarle la play, la netbook, la tele, etc. etc. y me enfrenta diciéndome que haga lo que quiera, que no le importa. Socorrooooo!!!

  17. Mariammarx dice:

    Y si, uno se encuentra diciendo lo que nunca quiso escuchar. Y como todo, con los hijos, es ambiguo. Los queres matar y los amas profundamente. Queres que estén al lado tuyo y queres que te dejan tranquila un momento. Tengo dos adolescentes, pase estas vacaciones con 4 mas instalados en casa mas todas las visitas Teens. La verdad me sacudieron el polvo, me llenaron de risas y descubrí que puedo reírse con ellos, boludear co nellos y no por eso perder el papel de mamá.

  18. adriana dice:

    Como la pegaste Carla soy mama de adolecentes(que adolecen me dijo una psicologa)yooo adolezco con lo que me hacen tienen sus novias venían a casa cuando uno no estaba porque trabajmos los 2 y ahora a pesar que les recomende que se cuidaran mi hijo con tan solo 18 dejo embarazada a su novia y me siento defraudada en mi caracter de mama q confiaba en ellos!soy joven para ser abuela nooo quieroo!y ahora nosotros no sabemos nada!

  19. Ayita dice:

    jajaja chocho ! felicidad plena con ese helado de chocolate..

    “ya vas a ver cuando seas madre”
    palabras de mi vieja y me cerraba el culo!

    Voy a ser mamá a los 40, las estadisticas dicen que las madres cuarentonas son más relajadas, que se yo.. por el momento me relajo.

    Me encanto la nota !
    saludos !! =)

  20. moe dice:

    Hayyyyyyyyyy diste en la tecla Carla!! es complicado tener un hijo que adolece,y estoy de acuerdo con tu mama en que son la peste bubonica.Yo fui terrible asi que entiendo a mi hijo x momentos,tambien no hay que olvidar que a esa edad las hormonas mamejan y hacen estragos!! pero es una etapa hermosa como tambien lo es la de tus hijos ahora .Disfrutalos Carla!

Dejá tu comentario

(*) los campos son requeridos