Hoy quiero plantear la siguiente hipótesis: a los hombres les encanta hacernos quedar como unas hincha pelotas, solo porque las cosas no les sale tan bien como a nosotras. Ellos, que muchas veces intentan colaborar, también hacen diversas tareas… pero nunca tan bien como yo, ó vos… o como vos quisieras. En casa, hay una sola manera de hacer las cosas bien: y es como las hago yo. Todos lo sabemos: yo no estoy bien y la neurosis no tolera los cambios. Y a mí las cosas me gustan siempre igual. A mi manera.
Ya sé que después los varones que lean la columna van a hacer quedar como una pesada y le van a dar la razón a mi marido que, como todos los maridos, se queja diciendo que soy una desagradecida y que solo me fijo en lo único que no hizo, en vez de mirar todo lo que sí hizo. Y puede ser, solo te agradecería, querido, que lo hagas como a mí me gusta. Si ya sabe cómo me gusta. Hace 13 años que estamos juntos. Sería mucho más fácil. Les aseguro que se evitaría muchos pesares e incluso esta columna… Pero no.
Pasemos a la práctica: Él tiene muy buena voluntad y muchas veces baña los chicos, aunque no entiende por qué yo pienso que hay que bañarlos toooodos los días (si quieren pueden comentar éste temita abajo). Los baña. Ok. Pero cuando el champú no se enjuaga bien el pelo queda opaco y duro. No es tan difícil. El bebé tiene 10 pelos. ¡Enjuagáselos bien por el amor de Diossssss!
YO: ¿Le lavaste el pelo a Benja?.
MARIDO: Sí… – Una respuesta con voz baja y cortante. Dudosa.
YO: ¿Benja, papá te lavó el pelo?.
BENJA: No. Yo le dije, pero me dijo que como me metí en la pileta no hace falta.
…. ¡Ah, bueh! … Así no se puede, viejo.
Mi ex marido, en la charla final, el día que nos estábamos separando me remarcó algo que nunca me voy a olvidar. Me gritó acusatoriamente:”¿Y vos? ¡¿Que nunca podés cerrar nada de lo que abrís?! ¿Por qué no podés tapar el champúúúúú?”. OK. Touché. Esa noche nos separamos, aunque no fue por la tapita de nada. Igual, reparé que tenía razón. No puedo tapar las cosas: ni la crema de cuerpo, ni ponerle la tapa a la pasta de dientes, ni tapar la botella de aceite. Lo reconozco, es cierto. Y miren que me doy cuenta, pero no lo puedo evitar. Por suerte le conté esa anécdota a mi marido actual y cada vez que le recrimino algo del baño de los chicos, el me retruca con alguna cosa destapada. Aaaaaaaaiiiiaaaa, soooorry, ¿eh?. ¡Que pecado!. De algo hay que morir. Mátenme si no les sirvo.
Aquí les paso una lista de las cosas que él hace a su manera y que a mí me sacan:
-Espera hasta que Bruno caiga rendido en su sillita para acostarlo: cada vez que le digo que tiene sueño me dice que deje en paz al pibe.
-Le pone mal los pañales al bebé: se los pone flojos o descentrados, por lo que el bebé o se mea la ropa o le va colgando el pañal y le paspa los costados.
-Les corta el tomate a los chicos no les pone ni aceite ni sal. Dice que así les gusta más. ¿Por qué? ¿Vos no te lo condimentás, querido?.
-Cuando cocina enchastra toda la cocina (adivinen quién la limpia).
-Hace la pasta demasiado al dente. Pero para los chicos: “Papá es el mejor cocinero del mundo”.
-El día que limpia él algún vómito de los chicos, mientras yo lo/s atiendo, al otro día me encuentro la toalla –con la que limpió- vomitada en el lavadero (para él enjuagarla no es necesario porque los pedacitos de morfi vomitados se deben desintegrar de algún modo milagroso).
-Viste a nuestros hijos sin el más mínimo vestigio de combinación posible entre lo que les pone arriba y lo que les pone abajo (ejemplo: cuadrados con rayas).
-A veces les juega demasiado bruto, cuando se enoja es súper firme, pero lo aman con locura.
Se ríen como locos con él. Es más, Bruno ya tiene casi un año y medio y sabe decir PAPÁ pero no MAMÁ… ¿por qué no se mudan juntos? En serio les digo, chicos. Yo los visito el fin de semana y hacemos todo como le gusta a papi. ¿Eh? ¿Qué les parece? Así, ustedes se divierten como locos y mami disfruta de su libertad. Es por ustedes, así no los jodo.
Una de las peores cosas que te puede pasar es que, en una rencilla por algún tema hogareño, tu marido tenga razón. Cuando te dicen: ”¿Vés?¡Te lo dije!” es peor que cuando tu vieja tenía razón.
La consabida frase: “¡Soy la madre y lo conozco!”, que en general se pronuncia: “Dejame a mí que soy la madre y lo conozco” siempre te deja mal parada cuando se la decís a tu marido. Increíblemente funciona delante de tu vieja. Ejemplo:
MADRE: ¡Ay, pobrecito! Tiene hambre – …y ahí nomás le quiere embuchar alguna cosa. Al menos mi vieja que te soluciona lo que sea con morfi.
HIJA: No, vieja. Tiene sueño. Dámelo.
MADRE: Te digo que no. Que ese nene tiene hambre.
HIJA: Te digo que tiene noni. ¡Soy la madre y lo conozco!- Ahí nomás lo acostás y se duerme al toque, frente a la mirada de tu madre, mientras vos sonreís feliz de poder enrostrárselo. Bueno, eso mismo, con tu marido, no funciona ni en pedo.
VOS: Bruno llora. Tiene hambre.
MARIDO: ¿Qué va a tener hambre si ya se comió un pan entero?
VOS: Te digo que tiene hambre. ¡Soy la madre y lo conozco!. Ahí nomás le hacés una “Vitinita” al pichón. Una Vitinita que te vas a meter en el traste porque la va a mirar con asco y le va a tirar los bracitos al padre para que lo rescate de vos. Y, ahí, el turro de tu marido se te caga de risa súper relajado (porque ellos no se estresan nunca salvo cuando vos te vas al gimnasio) y te dispara: “¿Ves? ¡Te lo dije!”. Y vos te quedás puteando por lo bajo, mascullando mierdita mientras lavás esa cacerolita del orto con Vitina pegoteada, que es el peor castigo posible.
Cuando cuento estas cosas yo sé que sueno desagradecida. Pero créanme que es una campaña de desprestigio que los hombres vienen llevando adelante desde hace años con el único fin de desacreditar lo que digamos. Los hombres inventaron el mandato de: “la mujer es rompebolas” solo para que todas nuestras quejas carezcan de autoridad. Pero les aviso, manga de guachos: ¡TODOS USTEDES SON HIJOS NUESTROS!
« Volver atrás

Ni te digo el tema de que el padre vive en otra casa, con sus padres, entonces allá él no se ocupa de nada, solo de darle algo de bola al hijo…y yo…obvio, soy la mala siempre e irse los fines de semana con el padre es “pasear”
El otro día le dije (al progenitor) “vos sabés cual buzo de la escuela le va y cual no? si las zapatillas le apretan? si necesita goma nueva? o perdió alguna fibra?. noo…entonces no me vengas a decir que tenés idea de lo que un niño necesita!”
Si bien leo todo lo que dicen que hacen los maridos…eso de que no hacen las cosas como uno…OBVIO!! NADIE hace las cosas como uno, en ningun lugar, ni en casa, ni en el trabajo…y en algunas cosas, vengo intentando aprender que …”si las hacen…es mejor que no hacerlas” y a estar abierta a que quizas su manera puede ser mejor que la mia…(a veces me creo eso)…
Pero eso de que las mujeres somos rompebolas…me tiene harta! no podes decir nada porque les “hinchás las pelotas” peroooo querido…vos quien sos? sabes cuantas veces me hinchás las pelotas y me la fumo?
en fin carla…un placer leerte!
saludos!