Por @CarlitaCz.
Este fin de semana mi maridito se fue de viaje y volvió ayer. Un amor, ¡qué encanto!. Y yo me quedé sola con los pibes. Hermoso corolario para estas vacaciones de invierno. Eso sí, menos mal que se fue él y no yo, sino esa “factura” la pagaba Montoto. Durante cuatro días todos aprovechamos para sacar lo peor de cada uno y compartirlo en familia. ¡DI-VI-NO! Casi los llamo a ustedes, para invitarlos. Así de paso tenía algo más para limpiar. Este fin de semana, en casa, ardió Troya.
Yo aproveché e hice todo lo que se supone que un adulto maduro no debe hacer. Todo eso que una buena madre no haría … ¡y lo hice!. ¿O qué? ¿Acaso mi plata no vale? Me enojé, perdí el control, peleamos de igual a igual tironeando de un cochecito, tipo “tomalo vos dámelo a mí”, transé que se acuesten a cualquier hora, ¡tardísimo!, y les compré cualquier estupidez con tal de que me rompan los quinotos lo menos posible. Les juro que no publiqué a los pibes en Mercado Libre, pero faltó poco. Lo que se dice: una madre desbordada.
Hice de todo con tal de estar en casa el menor tiempo posible, hasta los llevé a la juguetería para que toquen todo, pero fuera de casa… y el tiro me salió por la culata, como era previsible. Terminé gastando una fortuna. Cuando me di cuenta era demasiado tarde, pero peor era escucharlos gritar, sobre todo al Brunito que no largaba una pelota con la cara de ese Mickey sonriente, al que asesinaría de manera sangrienta cada vez que escucho su vos finita cantando “Esta es la casa de Micky Mouse”.
Les juro, al día tres, las típicas pavadas cotidianas me parecían el “ACABOSE”. Por ejemplo, Brunito últimamente se copa comiendo parado en su sillita de comer (sí, esa alta de la que si se cae se revienta contra el piso). ¡Adorable!. Encima, la última novedad es que quiere comer solito y, por supuesto usa todo menos la cuchara o el tenedor. No sé, él debe pensar que la comida puede ser absorbida por la dermis de cualquier parte del cuerpo. Les juro que queda en un estado que, para limpiarlo, tengo que rociarlo con Mr. Músculo Antigrasa. Como si fuera poco, él piensa que es un cowboy en una cantina y, cuando termina de comer, revolea el plato y se limpia con el puño del buzo, que igual ya estaba sucio con seguridad. Y, una vez que lo bajo de la sillita, el muy petardo sale corriendo (tiene que ser corriendo) y no para hasta que se la pone contra algo. Se piensa que es Buzz Lightyear: “Al infinito y más alláááá”.
Benja juega al futbol en la galería de la casa sin parar. Va, viene, grita los goles y saluda a la cámara, mientras se lleva todo puesto.
TRINNNNN. Como diría el Paz Martinez: “Suena el teléfono y voy como un loco a su encuentro. Tengo la boca reseca y estoy sin aliento…”. Es mi marido, el que llama. Chocho, él: “Hola, amorcito, ¿qué tal los chicos? ¿Todo tranqui por ahí?” MMMGGGGRRRR … ¡SIIIII, GENIAL, LA PU#*#* QUE TE PARIÓ! La estamos pasando bárbaro. Vení y fijate.
Como si todo esto fuera poco y después de preparar todas las cosas de Benja para la vuelta al cole, el domingo a la noche, me agarraron unas ganas supinas de algo dulce. Yo sabía que había quedado perdida, en alguna parte, una bolsita con golosinas de algún cumpleaños infantil. Benja muchas veces suele guardársela a Carmen alias “AMA”, su “cuidadora”, pero esta vez se había olvidado … creía yo. En la desesperación, a las 12 de la noche, fui en patas a la cocina dispuesta a revolverlo todo con tal de zamparme uno de esos chocolatines miniatura. Así estaba. Pero ¡Oh, sorpresa!: esto fue con lo que me encontré.
Ahora sí. Estaba hecha. Qué bueno que todos siempre piensen en mamá. Muchas, gracias, ¿eh? ¡GRACIAS POR NADA!
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hola carlita jajajajaj me mato la notita un amor!!!!!!!! jjaaja si la verdad q aveces ya no sabemos q hacer para contentarlos!!!!! me encantas