Culpas, comida y Dios.
03/07/2012

Por @CarlitaCz.

Mis querid@s, repasando mis columnas, desvelada, en una noche de frío descubro, sin ninguna sorpresa, que un tema siempre presente en mis columnas ha sido el hecho de ser una madre judía. O el hecho de ser judía en sí mismo. En fin, no es fácil. Este combo de sufrimiento, culpas y sacrificio tiene que dar sus frutos.

 

 

Encima, la semana pasada, con una amargura terrible, escucho en “Sarasa”, el programa de Ronnie en la 99.9 que a la pobre Malena Guinzburg no me la dejan cocinar. Algo terrible para una madre judía. ¿para qué tardó miles de años en cruzar el desierto de Egipto? ¿para qué rompió sus cadenas de esclavitud, si no la iban a dejar cocina y alimentar personas, hasta hacerlos reventar, eh? Como si esto fuera poco y sumida en la frustración terminó pidiendo delivery de comida judía. ¡oi, vei! ¡mamele sheine!

Es por eso que decidí repasar, en este mes aniversario, la columna que escribí el año pasado con motivo del año nuevo judío. Lejaim! Salú!

 

Siento la necesidad de manifestar que odiar a mis hijos, no es tarea fácil, ni que hablar de decirlo, aunque sea en joda. No me lo llevo de arriba. Como diría mi madre: “me pesa”. Para empezar, a mí, confesar estas cosas me alivia… pero también me da culpa. Soy judía. Y las judías sentimos culpa (y como todas las madres) frustramos hijos.

Pero antes… los alimentamosMucho. Para que no parezca que no los queremos, o que no los cuidamos. Un niño judío siempre está bien alimentado… salvo, que haya decidido cagarrrrrle la vida a su madre.


 

No se vayan a creer que soy una porquería de ser humano. Solo me hago cargo de mis miserias. Si todos lo hicieran, viviríamos en un mundo mucho mejor.


Por ejemplo ahora, estoy en la “etapita bebé” donde, invariablemente, tenés manchas de papilla en la ropa o puré en el pelo, y ni hablar durante la lactancia que andás con las remeras chorreadas de leche…Tu leche. No importa si estás de entrecasa o si estás lista para salir. Cuando le hacés el último “upita” para darle el besito de despedida y esputarle en la cara un: chausiiiiitooo, mamá se vaaaaa, seguro que, como estaba comiendo con la niñera mientras vos te preparabas, te deja una “boquita pintada” de polenta en tu camisa de gasa negra divina con la que pensabas causar furor. El color negro es jodido, pero el blanco… peor. Una gran excusa cuando uno llega tarde a una reunión es: “estaba lista para salir y me vomitó entera”. Lo malo es que no es una excusa. Pero lo peor, peor, peor, es que una mamá de chicos chiquitos, aunque está en su eclosión hormonal, se siente lo menos deseable y sexy del mundo, por más que su pareja le jure y le perjure que a él, lo re calienta.

El primer año andás toda desgreñada, manchada, vomitada  y con el acolchado nuevo todo manchado de óleo calcáreo.

Lo que termina resultando un milagro, es que uno quiera tanto a esos pequeños demonios.  A veces creo que son pruebas de Dios para ver cuánto una es capaz de aguantar limpiando caca y sin dormir.

Me pregunto si a las mujeres de antes les pasaba lo mismo. ¿Registraban? ¿Callaban o lo reprimieron?

¿Mi vieja se habrá arrepentido de Mí en algún momento? ¿O de mis hermanos? ¿Lo habrá ocultado por culpa y por eso ha intentado llenarnos de morfi (delicioso les aclaro porque la vieja cocina que es un caño)?.

Dejenme introducirles a Silvi, mi mamá.

 

Hoy, les voy a hablar sobre culpas, comida y Dios!

Esta noche comienza Rosh Hashanah, el año nuevo judío. Con la salida del lucero se larga el año 5772 (la mierda).  Dada la ocasión festiva permítanme, lectoras y lectores, bandearme un poquito. Nuevamente, como en Alcohólicos Anónimos: ¡#SoloPorHoy!.

 

Ya les digo, uno nunca, pero nunca, nunca va a poder comer lo suficiente como para satisfacer a una madre judía, y mucho menos a una abuela. Y miren que no como nada durante horas para llegar con el estómago vacío y listo para descargar mis frustraciones en esa mesa repleta de morfi y de familiares con los que siempre hay alguna rencilla. Pero, gracias al vino ritual, que es bien dulzón y se deja querer, todo es más tolerable, “Yo” sobre todo, que me empedo con bastante facilidad y gentileza.

Aquí con mi abuela Katy (que vino de Rusia en barco)

 

La mesa de Rosh Hashanah de mi familia puede alimentar a la comunidad global. Posee todos los colores, todos los sabores, casi todas las carnes  (pescado, pollo, vaca y hasta cordero), legumbres (como en el guiso de alubias o el humus) y toooooooooooooodos los hidratos del planeta tierra.  En mi familia hay judíos de las dos ramas así que morfamos horas sin tregua. Arranca lo turco: delikatesen calentitas que alguien se encarga de cocinar como esclavo en tamaño miniatura. Y después mi favorito, la gran Vedette de toda mesa judía, el infaltable guefilte fish (me pierde y no engorda nada). Hablar de los postres sería una ostentación obscena.


 

Retomando. En Pesaj (Pascuas) la última fiesta que pasé en familia, Benjamín, el de 6 años se mandó una que no me dejó muy bien parada. Hacía unas semanas veníamos hablando de Dios y de que, como yo soy judía, él es judío, aunque su papá sea ateo. Entonces, en plena oración previa a la cena, en medio del silencio sepulcral y frente a todos me grita: “mamá, ¿ yo soy judío, no?”, a lo que sonrío y asiento con la cabeza tratando de no volver a interrumpir al que reza en hebreo. A lo que él contraataca: “ ¿y si no quiero ser judío, qué otra marca hay?”.

Un momento inolvidable.


 

De solo pensar en esta noche me pongo nerviosa. Igual que mi vieja cada vez que recibía invitados.

Cuando uno se reúne con la familia sabe muy bien que va a ser evaluado. Piensen en cualquier NocheBuena en familia. Tres horas para decidir qué te ponés.

En  nuestra tradición todos están atentos al plato del otro. Lo peor es que el mayor no va a querer tocar el plato y el bebe no me va a dejar tocar el mío y yo, que con hambre, soy lo menos. Me transformo en una fiera ingobernable que va a correr atrás del de 11 meses que va a tratar de tocar tooooooooodo lo que encuentre a su paso en el exclusivo piso de mi tío.

¡Ay, Dios! Ya puedo imaginarme todos comentando por lo bajo sobre lo mala madre que soy. Y, mientras camine agachada persiguiendo a Bruno, van a mirarme el culo para ver si todavía estoy gorda como en el embarazo o ya estoy demasiado flaca. Porque los judíos y la comida tienen más rollos que yo en el puerperio.

Los judíos son obesos o anoréxicos. Y siempre lo discuten en la mesa mientras comen. Y todos hablan del otro, jamás de ellos mismos.

Volviendo a la relación madre-hijos. Nunca vas a comer lo suficiente… o te vas a haber extralimitado.

Nunca se cumple con los estándares de calidad de una madre judía. Por eso los judíos vamos tanto al psicólgo. Woody Allen no come vidrio.

Miren que mi viejo hizo un esfuerzo bárbaro para transmitirme la importancia de la tradición. Fui cientos de viernes, y a todas las festividades al templo en familia. Si hasta me llevó a ver “Yentl” con Barbra Streisand y lloré. Pero nada.

De Barbra solo tengo la nariz. No pudieron conmigo: no hice el bat-mitva, ni viajé a Israel con el Plan Tapus y, para colmo, fui una adolescente anoréxica…

Lo que se dice  ”una fracaso como hija judía”.

Y, como dice mi amigo Ronnie Arias, en esta vida todo se paga “miiiiaaaaaaaamooooor”. Así que, solo por esta noche no voy a odiar a mis hijos.

Amo ser judía, amo Rosh Hashanah y el guefilte fish… También a mis hijos.

Feliz año para todos. Shaná Tová Umé Tuká para ustedes.

¡Mazel Tov!

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45 comentarios para Culpas, comida y Dios.

  1. cristina dice:

    Carlita….te comento q con las familias tanas no hay tanta diferencia! mi abuela te metia comida hasta por las orejas. Y sabes que? me doy cuenta q yo, en una reunion hago lo mismo! parece q todo es poco y nunca alcanza! trato q haya de todo! menos mal q me cuido durante el resto de los meses

  2. Lili Bentancourt dice:

    La comida judia es deliciosa he comido en la casa de una amiga,cada vez queria ir mas,me encantaba,pero al contarle a mi mama me decia y yo que se como se hace?
    Por suerte ahora hay resto que la hacen de maravillas!
    Yo a veces no me banco a mis hijos,no se hagan las mamas fatales y amorosas, las que critican a Carla(Mentirosas)
    Te banco a full Carla.

  3. laura dice:

    Carla sos una genia!!! Yo a veces también pienso bien bajito eso de odiara los hijos … que si bien no es verdad…una los ama con mocos, vómitos y todo…a veces pensas un poco así……Comparto el 100% de lo que escribis…y a pesar de ser católica..sobrealimento a mis niños y siento culpa hasta cuando me escapo un rato con amigas ( 1 vez cada carnaval ) salidas a las que llego indefectiblemente manchada de comida, leche y algo mas……Algo de judia debo tener….jajajajaa Sos una Idola!!!!

  4. adriana dice:

    ladri, deja de reciclar

  5. andrea dice:

    gracias carlita! por contarnos tantas cosas y hacernos sentir q no somos las unicas y ponerle ese toque gracioso a cosas en que nos queremosmorir y si decir te odeo!! y si triste q algunos no entiendan q es gracioso reirse de las penurias q pasamos embarazdas y madres triste q ellos no se puedan reir
    Beso nos vemos el miercoles!!

  6. Maria SOL dice:

    Hola CARLA!!! muy buena tu columna! me mata el humor que le pones!! creo q es un gesto de inteligencia reirse de lo cotidiano!!. Tengo una nena de dos años y me re identifique con tus comentarios!. Saludos grandes!!!

  7. Verónica dice:

    Carlita!
    yo soy judía adquirida, goy criada entre la cole, casada con un judío que salió corriendo (literalmente) de su bar-mitzva, que lee ivrit junto a su suegra. Madre de 4 hijos, los últimos mellizos bebés de 2 años.
    Morá de shule, que intenta meter a su hijo con apellido tano en el proyecto Bria por economía…
    Soy creadora del estereotipo de “judía adquirida”
    Soy la que mejor te comprende!!!!

  8. Ianina dice:

    Uffffffff, las mias empezaron a comer. Yo ya me resigne a no tener la ropa limpia nunca, a cambiarme para salir y que me vomiten encima, a llegar de la calle y tener que ponerme rapido ropa de entre casa si pretendo que algo me dure limpio. El pelo siempre atado con un rodete porque lo agarran y empiezan a tirar…es lo que hay, sobre todo con mellizos…y al que no le gusta, que mire para otro lado :)

  9. andrea dice:

    Carla: creo que tu nota es excelente,me dan un poco de verguenza los comentarios caretas de otros lectores,me siento identificada con vos y tus vivencias de mama. T e felicito y felicidades!!

  10. marisita dice:

    ajaja!! buenísima tu columna Carlita, soy una abuela goy, y te entiendo totalmente. Me encantaron las fotos de la reunión familiar, y la de tu abuela Katy.

  11. Victoria dice:

    Excelente tu columna Carla! me encanta lo que escribis! y yo creo tambien que toda madre odia aunque sea un poco a sus hijos! no soy madre pero tengo la experiencia de mi madre conmigo jaja

  12. valeska dice:

    horrible odio a mis hijos?? podias escribir otros sinonimos como a veces no me los banco o necesito espacio ??
    pero odio e hijos no me van en la misma frase querida

  13. yanina dice:

    A ver no es tan complicado, en el matrimonio hay momentos que odias a tu marido ( solo los casados entenderan ), y despues se te pasa, en la adolecencia odias a tus padres y despues se te pasa, ser madre no es facil , es evrdad suena chocante la palabra pero es solo una frase para llegar a la gente sino los que no tienen hijos ni lo verian, piensen un poco y abran esas cabezas , te das cuenta que no los odia, es una catarsis nada mas, y si le van a dar tan duro sean sinceros y los que tienen hijos por una milesima de segundo sabemos que los quisieron matar literalmente bueno les aviso eso es odiar! jaja no soy madre y catolica pero me caes muy bien !

  14. p dice:

    que feo se puede ser graciosa sin recurrir a frases asi. y esto es querer ser cool sin pensar y caes en la base de quejas cuando ser mama esta buenisimo y poder combinarlo con tus actividades es cuestion de ingenio y habilidad, ahi esta la fuerza y lo que tenemos que transmitir, alegria superarnos e ingenio, saber ser mujeres con todo! basta de quejosas como vos q encima suenan violento

    • Lola dice:

      Malisímo el comentarios de algunos… No lean el blog y listo!
      Ser madre es heeeermoso, encontras sentimientos que nunca tuviste por nadie… Pero cansa como todo, es algo agotador.. donde te encontras sin tiempo para vos… Sólo lo entendes hasta q lo vivis…

  15. Celeste dice:

    Estupendo, Carla. Recién descubro tus escritos y, siendo lectora como soy, aprecio mucho tu estilo libre y directo.
    Es lamentable, pero es tal y como decís: uno puede odiar ciertos aspectos de cuidar a sus hijos, así como puede odiar ciertos aspectos de sus propios padres. El odiar es un sentimiento humano, tanto como amar, y SIEMPRE está la gente “programada” que te dice que nunca odió nada de su propia prole. No son excluyentes, y simplemente sos realista. Vivir mirando desde un cubito de 2×2 debe ser tan limitado…. Lo más gracioso? Que te agreden sin siquera entender el tono con el que decís las cosas.
    Nota aparte: me encantaría que los hombres que te critican pasaran por ALGO de lo que pasa una mujer embarazada/puérpera. Verla desde al lado no es lo mismo, muchachos: los cambios jodidos se dan en el propio cuerpo.

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