Dios mío. Carmen salió de vacaciones. Ella, mi ayuda, mi mano derecha, mi lóbulo izquierdo del cerebro, me dejó por tres semanas. Eso y “para siempre” pareciera ser lo mismo. Miró mi casa como enajenada. Como si no me perteneciera.
¿Me creen que se fue, y todo se vino a pique? Literalmente. Al día siguiente se rompieron los dos aires acondicionados y el lavarropas. Es que todos nos subordinamos a ella.
Dios nos salve María. Llena de Gracia tú eres … Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores…
Tengo todo fuera de control. Los pibes para empezar. Me tratan mal, como a una niñera el primer día. El perro aúlla y la gata me caga en el jardín. ¡Infelices! En cualquier momento desempolvo mi traje sadomaso y empiezo a los latigazos limpios. ¡Qué tanto!
Mi hijo mayor repite su mantra “meaburro-tengosed-tengohambre-quierolaplay”. Mi hijo menor … ¡bueh! ¡El horror! Yo no sé qué hace Carmen con Brunito para tenerlo tan sereno. Lo va engañando, le va enseñando cosas mientras trabaja. Lo hipnotiza, lo doma. Carmen les enseña a mis chicos esas cosas que de mí no querrían aprender jamás. Por ejemplo, limpian con ella. Es una genia.
Anoche vi la multinominada película “The Help”, que acá tradujeron como “Vidas Cruzadas”. Una historia sobre cómo vivían y eran tratadas las criadas negras hasta los años 60 en el sur de los Estados Unidos. Ellas criaban a los hijos de los blancos que las sometían y luego esos niños serían sus amos … La vi. Lloré como una enferma, por un lado porque la peli es maravillosa, y por otro lado porque me acordaba de Carmen.
Es que Carmen, o las mujeres que crían a nuestros niños son familia. Al menos yo lo veo así. Y siempre trato de inculcárselo a mis hijos. Somos todos de la familia y nos tratamos todos bien. Comemos juntos, nos cuidamos, nos queremos.
La verdad es que esta peli me puso a pensar. Sí, sí. Es algo que a veces me pasa.

A mí me crio una mujer santiagueña a la que amo. NOEMÍ. Ella no comía en la mesa con nosotros, salvo cuando mis viejos no estaban. Y además le ponían ese disfraz de mucama que odio. Ella misma fue la que me recomendó Carmen. Ella me vestía para ir al cole, me peinaba con esa trenza obsesivamente tirante. Tan tirante, que cuando me la soltaba al regresar, me daba dolor de cabeza. Ella me hacía su “guisito santiagueño de batata”, me bañaba y me dormía. Jugábamos y nos peleábamos de igual a igual.
En verano me llevaba a la plaza, jugábamos en el sube y baja por horas y cuando volvíamos me compraba una Coca bien fría en el bar de la esquina. Amo ese recuerdo, me transporta. Noemí me dio mi primer cigarrillo y me ayuAaba a encanutar a mi noviecito por la puerta de atrás. Las dos crecimos juntas. Yo hice mi familia y a ella, los hijos que tuvo cuando yo era adolescente ya no la dejan trabajar. Yo, lo reconozco, también soy como soy por su modo de criarme.
Cuando yo era chica se decía ”la mucama”. Hoy odio ese nombre. Viene de los esclavos africanos y significa “la criada/esclava que duerme con el amo”. Un horror. Después de decir MAMÁ, una de las primeras “palabras” de Benja (el de 7 años) fue “AMA”, refiriéndose a Carmen y hoy todos le decimos así. Cuando se refiere a ella frente a un tercero le dice “mi cuidadora”. Y yo amo esa manera de llamarla: CUIDADORA. Porque Ama nos cuida a todos.
Paren. No. No me cambiaron la medicación. Estoy bien. No sé, me vino y me puse reflexiva. ¡Fúmensela, loco!. Tampoco soy el bufón del blog, ¿no? Una también tiene sus días y su corazoncito. Y hoy pintó la Carla Sensible.
Así que hoy me tomo la licencia de rendirle homenaje a esa mujer que va a dejar su huella en la vida de mis hijos y la de mi familia.
Amo a Ama
Amo cada detalle suyo. Sin ella no soy yo. Ando como extraviada.
A la mañana, mientras tomo mi segunda taza de café, dejo volar mi mente mientras la miro limpiar obsesivamente el trapo amarillo de la cocina. La miro y me río, como si estuviera enamorada. A ella todo le sale bien.
Cuando no está, miro sus guantes colgados y se me estruja el corazón como cuando encontrás la foto de tu ex, ese que te dejó por otra y te rompió el corazón.
Amo a Ama. Ama me ama. Mis nenes aman a Ama como a mamá.
Ella los cuida mejor. Ellos lloran cuando se va y yo lloro cuando ellos no miran. Con ella soy mejor.
Todo se ordena a su paso. Es como un hada madrina. Ella pasa y se ordenan las cosas, mis hijos, mis emociones y mis ideas.
Carmen es la que nos saca las mejores fotos, la que nos pone abrigo y comida en nuestras mochilas.
Ella me enseña a ser mejor mamá. Carmen no tiene hijos, pero es la madre de mi familia.
La semana que viene les prometo ser mala otra vez. Total no me cuesta nada. Al contrario. Ya solo faltan tres días para que vuelva Carmen a casa . ¡Te rogamos señor!
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hola Carla, me encantan tus post… siempre me mato de la risa… pero con èste me llore la vida… como muchas como pude leer. es la 1era vez q comento uno, tal vez porque me toca de cerca. mi mamà es la carmen de una casa… y gracias a dios hoy en dìa trabaja con una familia que la valora pero por sobre todo que la respeta, y eso no es tan fàcil de encontrar como se deberìa… mi mamà fue la “cuidadora” del “cabeza de familia” que con sus treinta y pico de años le deja en sus manos su hogar y sus 3 hijos. hace 7 años cuando volviò a buscarla nosotras con mi hermana le dijimos:”por què le haces esto a tus hijos? sabes bien que mama los va a tener c*gand*!” (mi madre tiene la bien ganada fama de sargento) y èl nos respondio: “yo se, de primera mano que no van a estar mejor con nadie… todo lo bueno lo aprendi de ella” y nosotras nos quedamos mudas y mama se murio de amor… fue genial ver que ella se sintiera valorada tanto en lo laboral como en lo afectivo. y ahora no esc màs porque me voy a buscar un pañuelitoooo!! ja. besos!