Por @CarlitaCz.
El sábado fuimos con los chicos a la peluquería. En el viaje aprovechamos para hablar. Bruno, el de 2, habla solo y no se le entiende nada porque habla en su idioma. Pero Benja, el de 7, cuando te dice algo te quita el aliento. Todo empezó con un nene de su edad que nos golpeó el vidrio del auto para pedirnos una moneda. ¡AGARRATE!
La pobreza, los niños solos y la solidaridad coparon el ambiente. Mientras Bruno seguía hablando solo y pegándole a sus autitos, con el mayor tuvimos una de “ESAS CHARLAS”. Una de esas para las que uno nunca está preparado. Una de esas para las que habría que estudiar un libreto o medicarse un poco, porque las respuestas son difíciles y muchas veces no las tenemos, porque cuando queremos hablar la embarramos y porque, a nosotros, se nos mueve toda la estantería cuando nos cuestionamos ciertas cosas. En serio: ¿Cuántas veces a la semana, al mes, al año, le dedicamos un momento a conversar con la familia sobre LO QUE IMPORTA?
En casa, hay temas que tratamos especialmente a conciencia: la identidad, los derechos, defender las ideas, la diversidad: el concepto que “diferente” es “mejor” y que “distintos” es “más” y más divertido. Como mi marido fue militante en los 70´y el proceso nos golpeó duro, Benja ha dado cátedra sobre el tema desde salita azul. Forma parte de nuestra vida cotidiana.
Pero pensar ¿qué hacemos por los demás? y ¿qué estamos dispuestos a dar? nos suele paralizar, a todos en general. No solo no solemos charlarlo con los chicos, sino que casi ni nos atrevemos a planteárnoslo los adultos. La diferencia a veces duele. Ver la desigualdad y la injusticia, aunque finjamos que nos resulta indiferente, nos termina dando culpa, y ¿qué hacemos?, le damos una moneda al pibito que nos golpea el vidrio del auto, arrancamos y cambiamos de tema.
Desde muy chiquito, acostumbré a Benja a desprenderse de las cosas que ya no usaba (y que estaban enteras). Así regalamos, autos, ropa linda, cochecitos a pedal y hasta su triciclo favorito. Pero no lo sacamos a la calle, como si fuera basura, para que se lo lleve alguien a quien no le veamos la cara. Siempre hay una familia que vienen a pedir a casa. Tienen una nena un poco más chica que él y vaaarios hijos más. Pero siempre toca el timbre ella. Cuando le regalamos cosas de Benja a ella o a su mamá, lo hago salir a Benja y los pongo a hablar, o se quedan jugando. Se cuentan cosas, se igualan. Los niños son sanos y sabios.
En este contexto solidario, el fin de semana que viene vamos a ir en familia a la caminata solidaria de Mimo & Co (pueden clickear en el aviso aquí a la derecha, si les interesa) que se hace con el objetivo de recaudar fondos para la nueva área de Hematología y Oncología del Hospital Garrahan, además de poder seguir manteniendo, un hogar, también del Garrahan, destinado a los chicos del interior del país que se encuentran en tratamiento médico ambulatorio en los hospitales pediátricos de Buenos Aires para niños de muy bajos recursos. Todos los años vamos a la caminata, nos divertimos al aire libre, charlamos de por qué estamos ahí, los chicos juegan con otros nenes, se divierten e intercambian experiencias en un contexto solidario. Son muy pocas las ocasiones de compartir algo así y nos da la posibilidad, como familia, de hablar de “ESOS TEMAS”
La verdad es que hay tanto pero tanto para hacer, por los demás, por nosotros y por todos, en definitiva, que hay que dar un primer paso. Lo que cada uno hace o deja de hacer MARCA LA DIFERENCIA. SÍ IMPORTA, por chiquito que sea y si todos hacemos “un alguito”, entre todos logramos un cambio. Cada uno desde su casa debe enseñar estas cosas, no podemos hacernos los tontos si queremos dejarles a nuestros niños un mundo mejor y si queremos hacer de ellos buenas personas. En estos menesteres es nuestra obligación educar. Porque hay una gran diferencia entre “hacer por los demás” y “dar una limosna”. La limosna pone al otro en un lugar de sumisión, “el hacer conjunto” lo coloca en un lugar de igualdad. Hay mucho por hacer, desgraciadamente y gracias a Dios. Y yo estoy dispuesta a hacer la diferencia. Ustedes: ¿Qué piensan hacer? Me puse reflexiva, pero creo que YA ES TIEMPO DE QUE LAS COSAS NOS IMPORTEN.
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Es un tema muy dificil la desigualdad, yo todavía me pongo muy mal cada vez que veo a nenes muy chiquitos pidiendo en los semaforos, en pleno invierno, en manga corta, descalzos… y su “mamita” sentada a unos metros bien tapadita dandole la teta a otro de sus taaantos hijos…me da tanta bronca! Mis viejos siempre nos enseñaros a ahorrar, compartir, donar y otras tantas cosas (a pesar de que nosotros tampoco teníamos mucho) y cuando la ropa ya no nos quedaba la ibamos a llevar a un hogar de niños (en Formosa donde vivíamos en aquel entonces) y cada vez que veía a alguna nena con mi ropa me ponía super feliz de ver lo contenta que estaba esa nena que no tenía nada. Y todavía lo hago, es algo que me llena el alma <3