Sigue la polémica que asegura que el “Rey del rock” vive en Argentina. Lo habrían visto en el tren, y no es #Sarasa
Sigue la polémica que asegura que el “Rey del rock” vive en Argentina. Lo habrían visto en el tren, y no es #Sarasa
Hace mucho, mucho tiempo, como el ser humano se estaba portando para el culo, Dios trató de barajar y dar de nuevo: para eso, mandó una lluvia fuerte, llamada también diluvio universal. Y como quería que la raza humana no se extinguiera por completo, le dijo a Noé, un fiel suyo acá en la Tierra, que se construyera un barco gigante que pudiera soportar a unos cuantos hombres, mujeres, animales y plantas. Un barco que llamaron Arca. Más bien, que llamaron Arca de Noé, en clara alusión a su creador. Lo demás, es historia.
Una cosa parecida hicieron ahora los rusos. Pero en forma de nave espacial. Crearon una nueva Arca de Noé que llamaron Bion-M y la rellenaron con más de un centenar de animales, plantas y microorganismos a bordo. El equipo espacial está formado por 15 gecos, ocho gerbiles de Mongolia, 45 ratones “genéticamente puros” y peces cíclidos, además de diferentes tipos de plantas, gusanos, colonias de microorganismos y otros pequeños animales para proveer de alimento a los intrépidos cosmonautas. Una especie de micro- ecosistema del planeta Tierra.
Aunque desde fuentes oficiales explican que la Bion-M es solamente un experimento mundial que intentará estudiar a fondo efectos de la ingravidez y los factores del vuelo espacial sobre los cambios intracelulares de los animales, el verdadero propósito sería crear un nuevo Arca de Noé que salve a la raza humana ante la posible caída de un meterorito de proporciones gigantescas o de una inminente explosión nuclear. Sea como sea, aunque suene a guión de ciencia-ficción, la nave está creada y los experimentos se están haciendo…
Por lo tanto, si se viene la apocalipsis mundial, ya sabemos que los rusos serán los creadores del nuevo mundo…
¿Y yo?
¿Y Pablito?
¿Y Sr. Pako?
Paren, vengan rusos, no se olviden de nosotrossssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Desde el principio de los tiempos, el universo es un misterio para la ciencia, así que todos tenemos total libertad de imaginar de él lo que queramos ¿Qué es? ¿Qué hay? ¿Estamos solos? Por todo este tipo de boludeces (No no, no pongo los $2), hoy le dedicamos estas 10 canciones a los CUERPOS CELESTES.
Este #Domingazo fue creado ideado en la Via Lactea, creado en el mar y subido al aire por Dj Irrespe (DJ anti-ocasional)
Mirá al cielo y dejá tu voto.
Parece muy complejo, pero es más simple de lo que verdaderamente te estás imaginando. Pensá en que te tenés que comprar una mascota. O tenés que conseguirla, como sea, no es el punto. Porque vos siempre soñaste que ibas a tener esa mascota. Soñaste cómo sería la primera vez que la verías, cómo sería cuidarla de la lluvia, del sol, del frío. Como sería amarla y protegerla del mundo cruel en el que vivimos metidos. Tomaste la decisión. Vos toda tu vida quisiste tener un gato con cara de gato, cuerpo de gato y aspecto de gato. Un gato así y asá. Un gato. ¿Y entonces?
Entonces, un día te fuiste para la veterinaria de tu barrio, llegaste y pediste un gato en el mostrador. Hola, por favor, sí, qué tal, lindo día, quiero un gato. El veterinario se fue para adentro, dijo que no tenía un gato disponible, pero que tenía un perro. Vos miraste al perro, con cara de perro, agarraste al perro, lo pagaste, te diste media vuelta y te fuiste a tu casa. Te fuiste a tu casa con el perro que tanto NO habías querido. Porque recordemos que vos querías un gato. ¿Qué pasó? Lo recibiste con amor, le diste todo tu cariño, la mejor comida, la mejor esquina de tu casa para que duerma. ¿Pero?
Pero un día, un buen día, lindo día, luminoso día, mientras jugabas con él, el perro te miró y te ladró. GUAU. GUAU. GUAU. GUAU. Qué raro, che. Un perro ladrando, pensaste vos. Claro. Vos querías que el perro te sorprenda con un MIAU. MIAU. MIAU. MIAU. Y en ese preciso instante, el perro te desilusionó porque dijo GUAU y no MIAU. Dejaste de quererlo, de cuidarlo, de darle tu amor, le faltaste el respeto. Te cansaste completa y absolutamente de él. Hasta que, un poco resentido, te fuiste a la veterinaria para devolverlo. Por suerte, el veterinario habló.
“Usted sabía que se llevaba a casa un perro. Ahora no le puede pedir que diga MIAU. Porque un perro es un perro. Jamás será un gato”.
¿Si querías un gato, por qué te llevaste a tu casa a un perro?
Así, pero con los seres humanos.
Ahora:
¡Salí al mundo y probá la receta!
Después no te quejes.
La mala ortografía puede provocar desastres. Te puede hacer reprobar todas las materias del secundario, te puede hacer echar del trabajo, te puede negar la entrada a la mejor oportunidad de tu vida y ahora también te puede dejar solo y arruinado en tu casa. Solo, triste, sin una compañía. Solo, triste y con las manos en la masa de una buena porno. El problema, alguien que lo diga, pasa principalmente por la innovación tecnológica.
Mucho chateo.
Mucho WhatsApp.
Mucho Twitter.
Mucho Facebook.
Cuánta mierda. Herramientas útiles en las que, basicamente, tenés que escribir de corrido. Saber que una h es una h y que tiene una función. Que una esdrújula siempre se acentúa. Que las palabras agudas terminadas en n, s o vocal también. Y así sucesivamente. Cosas que antes no importaban a la hora del sexo pero que ahora, ahhhh sí, ahora, son vitales.
Ahora, gracias al tiki-tiki de los deditos locos, tenemos que desplegar otro don. Un don que, claramente, nos damos cuenta de que no todos tienen. Antes, con un simple chamuyo, una buena capacidad oratoria, un verso pasado del tío al primo y del primo al portero, bastaba para que tuvieras la oportunidad de arrimarte a la muchacha en el zaguán.
Ahora, lo primero que tenés que hacer es acostumbrarte a escribirle como Dios Manda.
Porque ahora Dios manda que para seducir, además, tenés que saber escribir. Y bien sabemos que escribir no simplemente significa escribir con dos dedos. Escribir significa escribir bien. La historia es así. Conocés un tipo o tipa, te cae súper, te pasa su Facebook o empiezan a chatear. Y resulta que es divino. Divino pero escribe con los codos.
¿Algo puede ser menor erotizante que un acento mal puesto?
¿Algo te cierra las piernas o te la baja más que un “haver”?
¿Es insalvable?
¿Qué grado de incogibilidad tiene una falta garrafal de ortografía?
¿Y una chiquitita?
Oh cea, vurro, hagarrá los livros kno muerden…
Hoy leí este cuentito y me alegró la mañana muy mucho. ¿Cuántas veces creemos que todo está perdido? ¿Cuántas veces necesitamos renovar la fe? ¿Cuántas veces pensamos que la esperanza se fue para nunca más volver? Si te pasó algo así, si estás en uno de esos días o en unos de esos momentos en los que el cielo no te escucha, haceme caso, nena: lee esto.
Zanahoria. Huevo. O café.
Después y sólo después, elegí.
¿Yo?
Yo estoy con mi cortado…
