Por @PsicoDeFamosos
Cuando salí del baño, DJ Memo no estaba en el diván. Se escuchaban risas afuera, así que abrí la puerta y lo encontré ahí nomás, chamuyándose a mi secretaria. Había sacado su celular y sonaba en los speakers uno de los temas más conocidos de su banda. No soy fanático de los Wachiturros ni mucho menos, pero hay algo que tenemos que reconocerles. No es nada fácil escribir un hit metiendo tantas flexiones horribles del verbo “tirar” y tan seguidas. “Tirateló. Tírate un paso”.
De nuevo en el diván, Dj Memo me contó los sueños de sus últimos días. “Flashé”. “Tiburón”. “Bigote”. “Me Rescato”. “Nada”. Hay algo en la dicción de Dj Memo que me dificulta el laburo como analista. Para serles sincero, entiendo el 10 por ciento de lo que dice y de ese 10 por ciento muchas veces ni sé de qué carajo me está hablando. Sin embargo, en este kilombo de intelección me siento cómodo. El caos permite la creación. Y en medio de tanto balbuceo “rocho” voy a buscar a Memo y enfrentarlo con su propio reflejo. No es misión evangelizadora ni ninguna boludez que se le parezca, es solamente demostrar que puedo hacerlo porque creo en el poder de la ficción del psicoanálisis.
