Hoy quiero plantear la siguiente hipótesis: a los hombres les encanta hacernos quedar como unas hincha pelotas, solo porque las cosas no les sale tan bien como a nosotras. Ellos, que muchas veces intentan colaborar, también hacen diversas tareas… pero nunca tan bien como yo, ó vos… o como vos quisieras. En casa, hay una sola manera de hacer las cosas bien: y es como las hago yo. Todos lo sabemos: yo no estoy bien y la neurosis no tolera los cambios. Y a mí las cosas me gustan siempre igual. A mi manera.
Ya sé que después los varones que lean la columna van a hacer quedar como una pesada y le van a dar la razón a mi marido que, como todos los maridos, se queja diciendo que soy una desagradecida y que solo me fijo en lo único que no hizo, en vez de mirar todo lo que sí hizo. Y puede ser, solo te agradecería, querido, que lo hagas como a mí me gusta. Si ya sabe cómo me gusta. Hace 13 años que estamos juntos. Sería mucho más fácil. Les aseguro que se evitaría muchos pesares e incluso esta columna… Pero no.
